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Adiós a 80 años de secreto bancario en Suiza

Suiza

Secreto bancario en SuizaDesde el pasado 1 de enero, los bancos suizos han comenzado a recopilar información sobre las cuentas de sus clientes extranjeros para empezar a arrojar algo de luz sobre un sistema bancario opaco, que se mueve desde hace casi ochenta años en una densa niebla que ha permitido ocultar grandes patrimonios al fisco de los países del resto del mundo.

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LAS CUENTAS  GUATEMALTECAS

En 2015, se destapó lo que se conoció como #Swissleaks, que eran las cuentas cifradas en el Banco HSBC, (Hongkong and Shanghai Banking Corporation Limited), en Suiza, en ese entonces el reporte indicó que Guatemala figuraba con 41 cuentas bancarias en los archivos del banco HSBC conocidos como la lista Falciani (Las revelaciones se basan en los datos obtenidos en 2007, por el extrabajador de esa institución financiera Hervéy  Falciani), correspondientes a US$ 31.6 millones depositados entre 2006 a 2007. Por los altos costos de manejo de las cuentas en Suiza y la distancia hacia nuestro país, los políticos, ex funcionarios y empresarios guatemaltecos que desean eludir las autoridades depositan sus fondos en Belice o en Panamá. En especial, a partir de febrero 2017, que en Guatemala, la Superintendencia de Administración Tributaria podrá tener acceso a las cuentas de los
contribuyentes.

SUIZA ACUERDA ELIMINAR SECRETOS

Suiza acordó en 2014, sumarse al proceso de intercambio automático de información financiera y fiscal que impulsó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE. Un protocolo que entra en vigor este año y que obligará a partir de 2018 a intercambiar los datos bancarios con el centenar de países que lo han suscrito. Un paso que acabará con el legendario secreto bancario suizo. Concluirá así un sistema que ha permitido al país helvético acaparar el 25% del patrimonio extranjero en las arcas de algunos de sus más de 250 bancos
de Ginebra y Berna.

Con este sistema quedarán atrás casi ochenta años de opacidad, de un sistema que permitía la elusión fiscal y garantizaba la seguridad y el anonimato a millonarios y poderosos de todo el mundo. Suiza comenzó a convertirse en paraíso fiscal a mediados de los años 20 del siglo pasado cuando Francia estableció un impuesto sobre la renta de hasta el 75% para combatir los efectos de la Gran Recesión. Al mismo tiempo, se produjo una fuga de capitales de Alemania para evitar pagar por las reparaciones de la Primera Guerra Mundial, según relata Nicholas Shaxson en un formidable libro sobre los paraísos fiscales (Las islas del tesoro). Pocos años después, las autoridades suizas aprobaron, en 1934, la Ley de Banco, que regulaba el secreto bancario y castigaba su violación. Entre 1920 y 1938, el patrimonio extranjero depositado en los bancos se multiplicó por diez, según cuenta Gabriel Zucman en La Riqueza oculta de las Naciones.

SECTOR PRÓSPERO

Hoy el sector financiero suizo es de los más prósperos del mundo. Sus entidades han extendido sus tentáculos por todo el planeta. Y están preparadas para la transición hacía la transparencia fiscal. Aunque el acuerdo impulsado por la OCDE, permite algunas condiciones. La entrega de los datos será confidencial y solo puede usarse a efectos fiscales. Hasta ahora, Suiza solo compartía información sobre cuentas si se lo solicitaban países con quienes tuviera firmados convenios de doble imposición, pero ni siquiera en esos casos la cooperación era fácil y fluida. Jueces e inspectores de Hacienda en España se quejan de las trabas burocráticas que encuentran cuando piden a Suiza información sobre las cuentas de españoles.

Los grandes bancos suizos hicieron lo imposible por evitar el mal trago. ¿Cuáles son sus estrategias para que el negocio siga adelante? Myret Zaki es autora de varios libros sobre la banca suiza y las finanzas opacas. Esta economista, directora de la revista económica Bilan, explica a EL PAÍS que “el mercado de banca privada (reservado para clientes con grandes patrimonios) se desplaza ya hacia zonas de jurisdicción anglosajona”. Y precisa: “A saber: Londres, el Caribe, Hong Kong o Singapur. Entornos donde impera el derecho anglosajón. El sector necesita de privacidad y estricta confidencialidad, que la plaza financiera suiza ya no puede proveer”.

CAMBIOS PARA LOS  EMPLEADOS

Las consecuencias de la nueva situación que vive la banca suiza son palpables. Lukas Hässig, especialista en información económica y autor del popular blog Inside Paradeplatz, comenta: “El fin del secreto bancario va a ser muy duro para Suiza y la gente que trabaja en el sector. Para sobrevivir, nuestros bancos necesitan ofrecer mejores servicios al cliente: más rentabilidad y mejor consejo. El gran problema es que los bancos suizos no parecen tener mejor estrategia que la de desplazar todos los sectores no esenciales del negocio a países con menor coste salarial”.

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