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Una factura de moraleja… para todos

juan-rodriguez

En un desempeño sin precedentes que nos ha mostrado el Ministerio Público, con el apoyo de la querida y odiada CICIG, la ciudadanía se ha podido dar cuenta de que en estos días, es muy complicado salir avante con alguna fechoría en tema de impuestos. Claro, solo hemos visto la punta del iceberg, pero se ha dado una clara señal de que nadie, ni el hijo o hermano del presidente, están por encima de la ley. El problema es que mucho de esto se vuelve un circo legal y mediático, y no sé si es necesario el escándalo que arma el MP en el desarrollo del caso. Motivos por los cuales también se ha acusado a la fiscal de tener una agenda paralela. En fin, en este artículo, me quiero centrar en el dilema de las facturitas y de la evasión fiscal.

 Todos celebran cuando agarran a los grandes: “El Camino Real que pague, si son millonarios”. Del árbol caído, todos hacen leñan. El turno ahora es el hijo del presidente, que aunque su estafa al Estado es indefendible, me resulta risorio cómo una gran parte de las personas atacan con una supuesta solvencia moral que, según ellos, los coloca en peldaños superiores a los de estos señalados mediáticamente. Pero es donde uno pregunta, ¿existe certeramente esa solvencia moral? O es que, el problema acá es que a ellos los “cacharon”, lo cual da autorización para señalar, pero muy probablemente muchos han incurrido alguna vez en alguna evasión fiscal…

Seguramente usted conoce a alguien que compraba facturas para poder llegar a reclamar el ISR retenido anualmente. Seguramente usted conoce a alguien que no extiende factura cuando puede, para quitarse “el cuentazo”. Seguramente nosotros mismos hemos dejado de solicitar factura porque es “amigo”, se “nos olvida” o “vamos tarde”. Claro, estos delitos no se comparan con la estafa al Estado inventando un concurso a lo “Fulanos y Menganos”, pero vamos, esta debe ser una lección para todos, que la ética empieza por nosotros mismos aunque no nos vean, aunque no estemos expuestos, o aunque la CICIG no nos tenga en la mira.

El problema es que los impuestos se los roban, dicen muchos. Y claro, si no solo veamos por qué los corruptúbelos de Pérez y Baldetti están tras las rejas. Pero debería ser la responsabilidad ciudadana el cumplir con el pago de impuestos. De nuestro lado, eso es nuestro deber. Y luego, exigir y fiscalizar la ejecución de los mismos, a través de nuestra voz -el año pasado pudimos darnos cuenta que sí es escuchada y le deben temer- y a través de los diferentes mecanismos de fiscalización en donde la prensa juega un papel muy importante.

Pero, no podemos señalar con el dedo embarrado. Que esta facturita sea un recordatorio para todos, que la ética empieza por nosotros mismos. Y si puedo resaltar algo positivo, es la actitud del presidente ante la situación tan embarazosa, que aunque sea juzgado de “payaso” usualmente, debemos admitir que su reacción (aunque sea por las presiones, pero al fin y al cabo su reacción), ha sido sensata.

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