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Legado económico de Obama forjado en medio de crisis

Obama

Cuando Obama asumió la presidencia, la economía perdía 700 MIL empleos al mes. La crisis de los créditos hipotecarios subprime, que empezó en 2007, ya había derribado a los bancos de inversión Bear Stearns y Lehman Brothers además de la aseguradora American International Group, entre otras víctimas.

El presidente saliente, George W. Bush, había comenzado el rescate del sistema financiero, pero la economía se estaba deteriorando. Obama lanzó un plan de estímulo fiscal de $1,000 millones y ordenó al secretario del Tesoro, Timothy Geithner,  a utilizar los fondos y las facultades otorgadas por la ley de rescate con el fin de estabilizar el sistema financiero. Por su parte, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quien fue designado por Bush, inyectó un torrente de estímulo monetario sin precedentes. Esta combinación de fuerzas puso fin a la crisis.

En su estudio reciente, diseñado por economistas de la Universidad de Harvard, analizó 63 crisis bancarias importantes en las economías desarrolladas durante los últimos 150 años. Se determinó que el producto económico per cápita demora seis años en recuperarse tras una crisis de esta naturaleza y en 43% de los casos hay una segunda recesión. A juzgar por este indicador, la recuperación del producto per cápita estadounidense después de seis años fue promedio. EE. UU., en todo caso, tuvo un desempeño muy superior al de buena parte de Europa, donde más de la mitad de los países que sufrieron una crisis sistémica aún no se recuperan.

“Lo que más llama la atención es que la economía sumó empleos durante 75 meses consecutivos”, dice Jason Furman, quien preside el Consejo de Asesores Económicos de Obama. “La consistencia y estabilidad de la actual recuperación del empleo ha hecho añicos todas las marcas anteriores”.

COSTOS Y BENEFICIOS DE LA AGENDA REGULADORA

El sistema bancario se había estabilizado para mediados de 2009 y el gobierno de Obama volcó su atención hacia las amplias reformas de los sistemas de salud y financiero, además de un esfuerzo para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Más estadounidense accedieron a un seguro de salud, pero las primas aumentaron. El efecto de la ley de salud en el empleo es ambiguo. Algunos detractores sostienen que partes de la legislación incentivan la contratación de trabajadores a medio tiempo. La cantidad de empleados que trabajan a tiempo parcial pero quieren hacerlo a tiempo completo subió de 4 millones a 8.9 millones en los dos años posteriores a la promulgación de la ley, pero cayó a 5.6 millones desde entonces, principalmente debido a la mejora de la economía.

Compensaciones parecidas ocurrieron en el ámbito financiero. Las relaciones de capital en los seis mayores bancos de EE. UU. casi se duplicaron desde la crisis financiera y los problemas que aquejan a Europa cruzaron el Atlántico, siendo esta una señal de los beneficios que brindaba el nuevo marco regulatorio. De todos modos, volvió difícil el acceso al crédito, en especial en el caso de las pequeñas empresas y las personas con baja calificación crediticia. Glenn Hubbard, expresidente del Consejo de Asesores Económicos durante el gobierno del presidente George W. Bush, sostiene que las regulaciones redujeron el crecimiento en un momento en que Obama debió haberse concentrado en iniciativas que elevaran la expansión a largo plazo.

POLÍTICA FISCAL

En las elecciones legislativas de 2010, el Partido Republicano obtuvo el control de ambas cámaras del Congreso, lo que dio inicio a una era marcada por el estancamiento de la política fiscal, que incluyó un enfrentamiento sobre el límite de la deuda que llevó a la calificadora de riesgo Standard & Poor’s a rebajar la calificación de la deuda de EE. UU. y el “cierre” del gobierno durante varias semanas en 2013.

Cuando el desempleo era alto, Obama y el Congreso instauraron políticas de austeridad, lo opuesto a las recomendaciones de la mayoría de los economistas, que provocaron un daño inmediato a una economía débil sin abordar los problemas de largo plazo de la deuda. Cálculos del centro de estudios Brookings Institution sugieren que los recortes de presupuesto redujeron el crecimiento económico entre uno y dos puntos porcentuales entre 2011 y 2014. Si la economía se hubiese expandido otros dos puntos porcentuales en este período, el producto general sería $1,000 millones más alto en la actualidad.

ASIGNATURAS PENDIENTES

La economía que hereda Donald Trump tiene desafíos de largo plazo. Además de los problemas fiscales, Fannie Mae y Freedie Mac, dos entidades que son clave en el mercado inmobiliario estadounidense, siguen en poder del gobierno y su futuro es incierto. Al igual que en muchas economías avanzadas, la productividad se ha estancado y ha crecido apenas 1.2% en los últimos ocho años, alrededor de la mitad del promedio de posguerra. A ello hay que sumar que 18.5% de los estadounidenses en edad productiva no están trabajando y ni siquiera buscan empleo, un alza frente a 15% de 2000 y 17% a comienzos del gobierno de Obama. Hubo una recuperación pero no una gran recuperación.

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