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Empresas globales tratan de hacer puntos con Trump y EE.UU

Empresas globales

Empresas globalesDesde que inició 2017, con indirectas o sin ellas, muchas empresas han publicitado la creación de empleos, e inversiones próximas en Estados Unidos. Para solo citar los casos más grandes: General Motors: $1.000 millones y, un estimado de mil nuevos empleos. Wal-Mart 10 mil nuevos empleos. Amazon: 100 mil empleos. Hyundai: $3.100 millones. Bayer: $8 mil millones y 3 mil empleos.

Estas empresas han anunciado, todas, estas inversiones en los últimos días. Por ejemplo, Amazon lo hizo el 12 de enero. Wal-Mart y Hyundai, 17 enero. General Motors no lo había hecho público oficialmente, pero no había desmentido la noticia, publicada por The Wall Street Journal. El anuncio de la creación de empleos por parte de Bayer había sido realizado, a la más pura manera de la nueva política de EE. UU., por el equipo de Trump, y no por la empresa alemana, que está en el proceso de compra del gigante estadounidense de los transgénicos Monsanto.

¿GOLPES DE PUBLICIDAD?

Todos esos anuncios, no obstante, generan preguntas. La más obvia: ¿son golpes de publicidad para llevarse bien con un presidente que gobierna, a golpe de tuit, o reflejan un cambio de actitud? Si es lo segundo, ¿qué ha hecho Trump para obligar a las empresas del mundo, a cambiar sus decisiones de inversión como si fuera poco menos que un autócrata de un país en vías de desarrollo, es miedo que las motiva, o son privilegios fiscales? Y, finalmente, queda otra pregunta: ¿hasta qué punto significan estas operaciones un cambio en la estructura económica y del mercado laboral de la mayor potencia del mundo?

Las empresas niegan que sus decisiones se deban al hombre que dentro de 48 horas va a asumir la Presidencia. General Motors ha creado 25 mil puestos de trabajo en Estados Unidos, desde que Obama fue reelecto, en 2012. Dos tercios de esa cifra son puestos de trabajo que han regresado a EE. UU., y apenas aproximadamente 6 mil son para trabajadores en fábricas, que son el objetivo -y los actuales y futuros votantes- de Donald Trump. Los otros 19 mil han ido a investigación y desarrollo, sobre todo de automóviles autónomos, es decir, aquellos en los que una computadora, ayuda al conductor a conducir, según fuentes de la empresa citadas por una nota publicada en el Wall Street Journal.

EL MEDIO MÁS CRÍTICO

Algo similar sucede con Amazon, cuyo presidente y consejero delegado, Jeff Bezos, es el dueño del periódico más crítico con Trump, The Washington Post. Durante la campaña electoral, el futuro presidente dijo que Amazon “va a tener muchos problemas”, si él ganaba las elecciones, y acusó a Bezos de posición monopolística, de pagar pocos impuestos (algo irónico ya que ha sido Trump, en muchos casos que presume de lo mismo), y de emplear el diario para ganar influencia política. Bezos contestó afirmando en Twitter, que le iba “a reservar un asiento” al presidente en uno de los cohetes que construye y gestiona con su empresa Blue Origin.

El anuncio de los 100 mil empleos de Amazon parece destinado a mejorar esa relación, o por lo menos a tratar de disminuir la mala sangre entre ambos. El gigante de Internet ha creado en promedio 45 mil empleos anuales desde el segundo período de Obama. Su nuevo plan implica reducir esa cifra a unos 40 mil empleos, según los estimados del columnista de la agencia Reuters Robert Cyran, que ha comparado la publicidad que esa empresa ha dado a su contratación con “reciclar cosas viejas de manera barata, y meterlo todo en una caja envuelta en un lazo que parece satisfacer a la persona que va a recibir el mensaje”. O sea, a Trump, y a gran parte de su electorado.

En otros casos, resulta imposible saber si la decisión se debe a Trump o no. Hyundai, por ejemplo, es una empresa famosa por su opacidad a la hora de divulgar sus planes. El que ahora lo haga está claramente destinado a la Casa Blanca. El anuncio de las contrataciones de Wal-Mart llega una semana después de que esa empresa haya anunciado cientos de despidos. Y sus 10 mil nuevos empleos, que serán creados a lo largo de 2017, solo compensan los 10 mil despidos que la cadena de grandes almacenes Macy’s va a realizar con carácter inmediato. Porque el sector del comercio minorista en EE. UU. está siendo masacrado y liquidado, precisamente, por empresas que venden todo por Internet, como Amazon.

¿AFECTA A EE. UU. LA CREACIÓN DE EMPLEOS ANUNCIADOS?

Lo cual lleva a la segunda pregunta: estos anuncios ¿tienen impacto en la economía de EE. UU.? La respuesta ahí parece más clara: no. En Estados Unidos, 10 mil puestos de trabajo son una gota de agua en el océano. Solo para mantener la tasa de desempleo donde está, lo que significa absorber a todas las personas que se incorporan al mercado laboral, la primera economía mundial debe generar cada mes 145 mil empleos. Fundesa en Guatemala, por ejemplo, indicó en 2016, que en Guatemala, se generaban 15 mil empleos anuales. Y en EE. UU., durante los 8 años del presidente Demócrata, Barack Obama, se han creado 15 millones de puestos de trabajo. Y, además, , está rozando el pleno empleo, con una tasa de desempleo, por lo menos nominal y arbitraria, del 4.7%. El único valor de las acciones anunciadas es simbólico, aunque si se han reflejado en ganancias o pérdidas en el mercado de valores, por lo menos en los casos de las grandes empresas de automóviles.

Y, probablemente, poco duradero. Cuando Trump logró en noviembre que Carrier, que fabrica calderas, dejara 700 puestos de trabajo en Indiana a cambio de unas ayudas públicas que no han sido anunciadas aún, no pudo evitar que el consejero delegado de United Technologies, la dueña de la empresa, declarara que la mayor parte de esos trabajadores iban a perder sus puestos de trabajo debido a la automatización. Aparte, Carrier ha trasladado 1.253 puestos de trabajo a México, para reducir sus costos de producción.

Y de eso se trata, que las empresas puedan competir en un mercado altamente globalizado. Dónde ya no importe de dónde viene el producto o servicio, pero que el mismo sea de calidad, y al mejor precio posible. Porque a la larga, si las empresas mantienen altos costos de producción, solo le trasladan esos costos a los consumidores, en productos y servicios más caros.

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