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El ser humano mediático 2

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Por: Erlin Amaya

La pobreza, el hambre, la desnutrición, el abandono infantil, el abandono a los adultos mayores, el frío, y la necesidad de ayuda existen siempre, ¡En cualquier época del año! y si somos del tipo de seres humanos que únicamente se conmueven ante estas circunstancias en esta época del año no existe otra palabra para definirnos más que hipócritas.

Si caemos en el juego de atender a nuestra madre únicamente un 10 de mayo, regalar rosas solo un 14 de febrero, y regalar un objeto costoso a nuestros seres queridos en Navidad y proponernos las mismas metas de año nuevo estamos cayendo en una hipocresía social que nos hace no solo gastar lo innecesario, sino en perder nuestra esencia como seres humanos hechos para amar y construir. Nos convierte en robots que siguen fechas y tradiciones sin realmente escuchar los sentimientos y desperdiciar nuestra habilidad de formar relaciones duraderas, estables sólidas y basadas en el amor, la comprensión y la empatía por los seres queridos y aún por los desconocidos.

No regalemos objetos, regalemos tiempo; no mandemos un mensaje, visitemos; no esperemos una fecha, busquemos un momento; no ayudemos con lo que nos sobra una vez al año, ayudemos siempre y enseñemos a nuestros niños a ayudar, a compartir, a querer, a respetar, a no esperar un regalo caro en Navidad pero si regalarnos un detalle en cualquier momento que podamos, no a donar juguetes una vez al año, pero a compartir un libro con alguien cada vez que podamos. Y este inicio de año, no nos propongamos ir al gimnasio porque la mayoría ofrece descuentos al respecto, no nos propongamos las mismas metas que el año pasado, ni las mismas que la mayoría de nuestros contactos en Facebook. Mejor propongámonos una cosa que hacer diariamente que nos vuelva mejores seres humanos y mejores en nuestro trabajo o en nuestra familia, automáticamente esto nos hará ser mejores ciudadanos que agreguen valor a nuestro país que tanto lo necesita.

La guerra no se detiene porque sea Navidad, ni la situación del 60% de gente en pobreza extrema en el país se acaba porque es año nuevo. Es verdad que un cambio de conducta propio tampoco cambiará estas cifras o situaciones paupérrimas de la humanidad de un día para otro. Pero hasta que no comprendamos que nuestras actitudes sí marcan una diferencia cuando se vuelven conductas sociales el mundo seguirá siendo lo que es ahora: un espacio donde unos tienen más que otros, y donde una vez al año nos enfocamos en lo bueno de la vida y gastamos en lo menos necesario un aguinaldo.

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