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A casi 70 años de la creación del Código de Trabajo en Guatemala

Código de trabajo
Por: Pablo García

Código de TrabajoEl desafío para las grandes empresas de hoy es que si los empleos industriales se pierden, por altos costos en sus sueldos y gastos colaterales, y la tecnología permite adquirir robots y maquinaria que sea capaz de fabricar los nuevos productos, dentro del esquema de la Cuarta Revolución Industrial, ¿entonces qué puede hacerse por el trabajo poco calificado y poco productivo  de los países como el nuestro,alrededor del mundo?  Guatemala tiene una de las más antiguas legislaciones laborales aún vigentes de América Latina, el Código de Trabajo data de 1947. Cuando nos encontramos de frente a la celebración de los 70 años de vigencia del Código de Trabajo, totalmente ajena e irreal parece aquella época en que la Junta Revolucionaria redactó el Decreto 330, cuyo fin primordial, regularía de forma directa las relaciones entre patronos y trabajadores.

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El Decreto Legislativo 330, Código de Trabajo, fue emitido por el Congreso de la República durante el gobierno del Doctor Juan José Arévalo, el 8 de febrero de 1947, publicado el día 20 del mismo mes y cobró vigencia el 1 de mayo de ese mismo año. Los pactos colectivos en el sector público inciden en un 54% del costo anual del Presupuesto, cálculo realizado en 2015. Un 84% de la población es desempleada, subempleada y forma las largas fila de la economía informal.

El Derecho de Trabajo ha muerto

El doctor en Derecho, Mario David García, escribió en 2001, La Muerte del Derecho de Trabajo, se fundamentó en plasmar una evaluación de la normativa laboral y su incidencia en el sistema jurídico nacional y en el postergado bienestar general de la clase trabajadora. Fue galardonado con el Premio Charles L. Stillman 2001, a la Producción Científica del Profesorado de las Universidades de Guatemala. Indica García, que “La cohabitación entre la economía de mercado y el Derecho de Trabajo se ha hecho cada día más difícil, afirman especialistas europeos. Cuestión nada trivial si se tiene en mente que la economía de mercado es la que permite asignar mejor los recursos disponibles en una sociedad; es también la creadora de desarrollo comprobable y, en suma, de bienestar popular.

Agrega García que “Si el Derecho de Trabajo no armoniza con el sistema responsable de la mayor época de auge económico y bienestar de la Humanidad hay algo de retrógrado, pernicioso y obstaculizante del desarrollo en el Derecho de Trabajo; lo que de ser así, podría significar que es una rama del derecho que ha ido contra los propios intereses de los supuestos beneficiarios, los trabajadores. Y es que la economía es hipersensible, en particular al ambiente legal que los políticos crean, a los cambios de los gustos de consumo y a otras influencias; y nadie tiene ganado el paraíso de la seguridad eterna”. “Algo así como la inestabilidad de la vida, aquella que  el Estado del Bienestar quiso negar, incurriendo en altos costos e impagables despilfarros”, agregó García. Tiempo parcial, tecnología y el futuro de los salarios, caso UE El porcentaje de trabajadores de entre 20 y 64 años a tiempo parcial en la zona euro ha pasado de 17,6% en 2005 a 21,3% en 2015, según Eurostat. Por ejemplo, en España, la cifra ha pasado del 11,7% al 15,5%.

Aunque aún está lejos de la situación de países como Holanda, la reducción de las jornadas laborales ha sido uno de los instrumentos de contención salarial más potentes de las empresas allá, hoy en día.Para Daniel Patricio Jiménez, profesor del la Escuela de Negocios y Mercadeo (ESIC) la situación no va a ir a mejor por el avance tecnológico y las economías que están, poco a poco, recortando el trabajo de tiempo completo. “Lo que yo veo es que, al final, no hay trabajo para todos”. “Independientemente de las modalidades de producción, la gente tendrá que acostumbrarse a compartir puestos de trabajo”. “Lo que ha quedado demostrado estos últimos años es que el empleo no es suficiente para salir de la pobreza laboral”, desarrolla Florentino Felgueroso, de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea. “El efecto de las nuevas tecnologías es que se contrata de forma más puntual.

El gran problema no es realmente el salario hora, sino lo que van a recibir los trabajadores a lo largo del año. Hay seis millones de personas cobrando menos que el salario mínimo. Es por eso que habría que sentarse y debatir ideas como complementos salariales y rentas básicas. Porque lo que está en juego son las prestaciones sociales del futuro”. Robotización y precios altos por reindustrialización Desde que el empleo industrial alcanzara su máximo en Estados Unidos a finales de los años 1970, “el 95% de las pérdidas de empleos se deben a ganancias de la productividad, incluida la automatización y las tecnologías de la información y no al comercio”, indica Michael Hicks, analista del Centro de Investigación Económica y de Negocios, de la Universidad Ball State, del estado de Indiana, en Estados Unidos, EE. UU.

Hicks también dijo que el proceso de robotización representa la parte principal de las inversiones realizadas en Estados Unidos y Asia actualmente. Pero, si por las políticas y medidas realizadas por el nuevo gobierno de Donald Trump, busquen recuperar  los empleos industriales, los consumidores alrededor del mundo tendrán que pagar los incrementos de los precios que las empresas afectadas por incrementos en sus costos de producción, debido a la contratación de personal nuevo, sus prestaciones y costos colaterales. Si los aparatos electrónicos se volvieran a fabricar en Estados Unidos, costarían en promedio mucho más que lo cuestan ahora, y los hogares pasarían a tener menos electrodomésticos, en lugar de varios repartidos por sus casas. “El comercio no mata el empleo, pero sí protege el consumo”, defiende el experto Hicks, y resalta que la globalización ha creado millones de puestos en los servicios y la logística de los países occidentales que han eliminado y cambiado en sus industrias

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