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Salario bajo y altas ganancias

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En Guatemala se desconoce en forma deliberada el valor del trabajo. La pretensión de máxima ganancia se traduce en relaciones de trabajos informales, ilegales e injustos. Como consecuencia, alrededor de tres cuartas partes de las personas en edad de trabajar no tienen vacaciones, no están inscritas en el IGSS y no pueden ejercer derechos laborales. Se trata de una práctica habitual no solo de privados sino del Estado mismo que cuenta con personal en diferentes dependencias, ganando menos del salario mínimo; además, se disfraza la relación de trabajo.

En gran número de empresas privadas eso se reproduce y nadie reclama, se ha aceptado en forma sumisa la casi desaparición de los contratos laborales. Es común la contratación civil y la facturación para cobrar como si se tratara de proveeduría de servicios o de relaciones comerciales y no de trabajo. De esa manera, patronos evaden responsabilidades laborales, tributarias y de seguridad social. Seguramente cometen fraude de ley que nadie sanciona y es fuente de impunidad laboral.

“Frenar el deterioro de los salarios y adecuarlos para una vida digna.”

Hay otras figuras abusivas. Es común que personas que trabajan reciban múltiples bonificaciones, pero al momento del bono 14 y del aguinaldo, vacaciones o del pasivo laboral, en caso de despido, los patronos calculan su paga sobre la base del salario mínimo. Otros, descuentan IGSS y no lo transfieren ni pagan la cuota patronal. Y así, una larga lista de abusos que suceden en el Estado y en empresas privadas.

Esas viejas prácticas patronales encontraron cobijo en las ideas de liberalización y desregulación económica que vienen desde los años noventa y afectaron más la desvaloración del trabajo y el proceso de fijación de los salarios a nivel general. Según el discurso neoliberal, son muy importantes las ganancias altas para mantener y generar empleos; sin embargo, eso lo hacen solo con salarios bajos. Quiere decir que la abundancia de unos pocos sigue siendo sostenida por muchos.

En efecto, en una publicación del 2015 del investigador José Solano, con datos del Banco de Guatemala respecto de la distribución del ingreso, se indica que el excedente de explotación de los patronos en 2001 fue de 38.2% y ya para el 2013 subió a 41.6%, mientras que las remuneraciones de los asalariados en 2001 fue de 33.4% y para el año 2013 bajaron a 30.1%.Así pues, esas ideas y recetas neoliberales son bien recibidas y exitosas porque justifican a la perfección el hecho de mantener bajos salarios y reducidos aumentos nominales del salario, escudándose en que son antiinflacionarias.

Por eso las revisiones anuales de salarios mínimos danzan entre 3% y 5% como máximo, pero de ahí no pasan. Es semejante a sostener que, como diría Hinkelammert en forma irónica, mientras más se fomente la injusticia, más rápido se llega a la justicia. Absurdo. Frenar el deterioro de los salarios y adecuarlos para una vida digna, es tarea impostergable y ejercer derechos laborales es construir ciudadanía, democracia y desarrollo. Van juntos.

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