Home > Cultura > Enrique Gómez Carrillo: el gran olvidado de la literatura guatemalteca

Enrique Gómez Carrillo: el gran olvidado de la literatura guatemalteca

Enrique Gómez Carrillo
Por: Rodrigo Arias

Literatura  Escritor guatemalteco cuyo destacado aporte a la literatura mundial ha sido relegado al olvido

Enrique Gómez CarrilloEnrique Gómez Carrillo, nació el 27 de febrero de 1873 y fueron sus padres los ciudadanos españoles Agustín Gómez Carrillo y Josefina Tible. Tras un viaje familiar realizado a España en el año 1881, y volver al continente americano, la familia fija su residencia en Santa Tecla, El Salvador, pues despreciaban el método de gobierno ejercido por el General Justo Rufino Barrios, quien fallece en 1885, circunstancia que generó el retorno del clan familiar al territorio guatemalteco, cuando el joven Enrique contaba con 12 años, ingresó al Instituto Nacional Central para Varones, donde no destacó por ser un estudiante aplicado, y al ser blanco de las burlas de sus condiscípulos, quienes le llamaban  Comestible, en burla al sonido de sus apellidos paternos, situación que motivó su decisión de cambiar su apellido, dejando únicamente los dos de su progenitor.

El mes de diciembre del año 1889, marca el inicio de su carrera literaria con la publicación en el periódico El Imparcial, de su primera columna, a la que nombró Corona Fúnebre que constituyó una mordaz crítica a la obra del desaparecido escritor e historiador José Milla y Vidaurre, para lo cual contó con la ayuda de Manuel Coronel, periodista nicaragüense que le recomendó al director de El Imparcial. Aunque el artículo fue blanco de numerosas críticas, provenientes en su mayoría de los admiradores de Pepe Milla, el mismo dio muestras del talento crítico de Gómez Tible.

Tras la fundación del periódico El correo de la tarde en 1890, por Manuel Lisandro Barillas, general y presidente de la República, y el nombramiento del poeta nicaragüense Rubén Darío como director del mismo; Gómez Tible, ingresó a trabajar al periódico por recomendación directa del poeta, quien al reconocer su potencial literario, recomendó al presidente Barillas, otorgarle una beca de estudios en España. Previo a zarpar a España, Gómez escribió una brevísima crónica sobre un muchacho que encontró la muerte ahogado en el Puerto San José, misma que firmó con el nombre con el que el mundo literario le conocería en adelante: Enrique Gómez Carrillo.

A lo largo de sus 54 años de vida, Enrique Gómez Carrillo, ejerció la crítica literaria, la literatura, fue cónsul del Gobierno ante distintos Estados, y conoció diversos países y tuvo una vida bohemia en la que no faltaron los viajes, ni las aventuras. Estuvo casado en tres ocasiones, con las escritoras y artistas: Aurora Cáceres, de 1905 a 1906. Raquel Meller, de 1919-1920 y Consuelo Suncín 1926-1927.  Cultivó magistralmente diversos géneros literarios, entre ellos la narrativa, ensayo, propaganda política, y crónica donde alcanzó la consagración que le valió el mote de El Príncipe de los Cronistas.

No obstante, el ingrato olvido a que se ha sido sometido el artista y su obra, que consta de cerca de 80 libros pero cuyo volumen completo es difícil de enumerar, derivado de las múltiples colaboraciones literarias que envió a diversos periódicos y revistas del mundo , tanto de opinión como de crítica literaria, obedece en parte a su filiación política, proclive a Estrada Cabrera, y a la imagen negativa fincada en el imaginario cultural guatemalteco a partir de la segunda mitad del siglo XX, producto del descrédito que de él hace, Luis Cardoza y Aragón, en dos capítulos de sus libros de memorias, donde denigra y vapulea con saña a Gómez Carrillo, no obstante, frecuentarle durante sus años de juventud en París. Los restos mortales del Príncipe de los Cronistas, reposan en el Cementerio de Pere Lachaise, junto a los de su última esposa, Consuelo, quien al fallecer era Condesa de Saint Exupéry, por su tercer matrimonio con el piloto y escritor francés, Antoine de Saint Exupéry.

.
.

Leave a Reply

WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com