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Guatemala con año récord en remesas familiares en 2016

Guatemala con año récord en remesas familiares
Por: Pablo García

Divisas  Durante el año se enviaron  $874,989.8 millones, respecto al total de 2015, que equivale a un incremento en el año de 13.92%.

El Banco de Guatemala (Banguat) publicó los montos de remesas familiares de diciembre 2016, el año de más ingreso por este rubro, con $7,159.967 millones. Guatemala mejoró su ingreso en remesas familiares en 2016, a $874,989.8 millones, respecto al total de 2015, que equivale a un incremento en el año de 13.92%. Desde marzo de 2016, Guatemala experimentó un crecimiento significativo 4.15% respecto al mes que más se había contabilizado ingreso de remesas familiares, diciembre 2015. Luego de marzo 2016, siguió el auge en remesas hasta coronarse en diciembre 2016, con $678,411.9 millones.

Matriz del gasto

El Banguat estima que del 100% de lo que recibe el guatemalteco en remesas familiares, solo el 10% es destinado a ahorro, el 6% destinado a educación, el 15% es destinado a consumo intermedio, y aproximadamente la mitad es para los gastos personales. El promedio de remesa familiar enviada a Guatemala es de $300 y, según datos del Banco Mundial (BM), el costo para enviar las remesas está aproximadamente en 7.6%.

Remesas crean estabilidad

Las remesas contribuyen al desarrollo económico de estos países receptores. Reducen la pobreza y la desigualdad, a la vez que aumentan la inversión y el crecimiento. Las remesas reducen la inestabilidad y ayudan a estos países a adaptarse a crisis externas y de la macroeconomía. Está claro, si en el país hay dificultades y las familias reciben ingresos del exterior, la calidad de vida mejora, el dinero tenderá a moverse y aumentará el consumo. Los hogares receptores de remesas gastan más en bienes y servicios.

Un reporte del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de 2013, indicó que, a medida que ese sector evoluciona, se han incrementado las opciones de servicios que los clientes tienen para realizar estas transferencias, mediante el uso de cuentas bancarias y tarjetas de débito y crédito. Sin embargo, en muchos países de la región aún prevalece el retiro en efectivo, según el informe del BID, lo que demuestra que las instituciones financieras tienen el reto aún de canalizar esos fondos hacia productos de ahorro que se adapten a las necesidades y preferencias de las personas que reciben las remesas aquí.

Dependen del crecimiento económico

En un contexto de débil crecimiento mundial, se esperaba que las remesas a los países en desarrollo aumenten solo ligeramente en 2016, según el último documento del BM sobre Migración y Desarrollo. (Niveles de Remesas Familiares en el Mundo, hasta 2015, Banco Mundial) Se esperaba que las remesas a los países de ingresos bajos y medianos aumenten un 0.8 por ciento, a $442,000 millones. La modesta recuperación que hubo en 2016 se debe en gran medida al aumento de las remesas enviadas a América Latina y el Caribe. En contraste, otras regiones ven una disminución en las ganancias enviadas a casa por los migrantes. Esto sigue a una disminución en el nivel de remesas registradas en 2015.

Los bajos precios del petróleo siguieron siendo un factor en la reducción de los flujos de remesas de Rusia y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Además, los factores estructurales también han contribuido a atenuar el crecimiento de las remesas. Los esfuerzos de lucha contra el lavado de dinero han llevado a los bancos a cerrar las cuentas de los operadores de transferencia de dinero, desviando la actividad a canales informales. Las políticas que favorecen el empleo de los nacionales sobre los trabajadores migrantes han desalentado la demanda de trabajadores migrantes en los países del CCG. Además, los controles de cambio en los países, de Nigeria a Venezuela, han interrumpido el flujo de remesas.

Se prevé que el crecimiento mundial de las remesas hacia los países en desarrollo siga siendo modesto en un 3.5 por ciento, tanto en 2016 como en 2017. Se prevé que las regiones en desarrollo, con excepción de América Latina y el Caribe, tendrán un crecimiento del 2 por ciento o menor. El costo promedio mundial de envío de 200 dólares se mantuvo en el 7.6%, en el segundo trimestre de 2016. Los costos promedio han bajado de 9.8% en 2008. La región de mayor costo para enviar dinero a África subsahariana sigue siendo 9.6%, La menos costosa para enviar remesas a la región del sur de Asia.

“Las remesas siguen siendo un componente importante de la economía mundial, superando la ayuda internacional. Sin embargo, esta ‘nueva normalidad’ de débil crecimiento en las remesas podría presentar desafíos para millones de familias que dependen en gran medida de estos flujos. Esto, a su vez, puede afectar seriamente las economías de muchos países de todo el mundo, trayendo un nuevo conjunto de desafíos al crecimiento económico”, indicó Augusto López-Claros, director del Grupo de Indicadores Globales del BM.

 

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