Home > Columnas > La tormenta perfecta
david-martinez

No es solo una frase vacía el acostumbrado decir que todo año nuevo presenta retos de mayor complejidad que el año anterior. En este particular caso, si es cierto que el 2017 puede generar la tormenta perfecta. Basta solamente con citar los siguientes tres aspectos. Primero. Este es el año que define la continuidad de la Comisión Contra la Impunidad y la Corrupción en Guatemala (CICIG). De nuevo, otra vez, habrá que discutir si es necesario seguir profundizando en la depuración del sistema o es, el momento de transferir capacidades. Esta es un zona de decisión que la administración del Partido Patriota no supo leer con claridad a pesar de estar saturado de “especialistas en prospectiva y escenarios”.

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Enemistarse contra la petición de extender la Comisión o sacrificar a la exvicepresidenta Baldetti hubiera evitado la caída del gobierno patriota. Si el presidente Morales quiere jugar rudo, debe recordar los casos abiertos que salpican a su hijo y hermano. Debe recordar además la futura imputación por financiamiento no declarado (y seguramente proveniente del narco) que sería capaz de cancelar por completo al FCN.

El poder ejecutivo, simplemente, no se encuentra en una posición de poder para tener desplante alguno. ¿Qué las investigaciones toman tiempo? Solo recordemos que las escuchas que implicaron al expresidente del Banguat con “Chico dólar” se hicieron mucho tiempo antes del caso. La relación de colaboración que existe entre la DEA, la Embajada de EE.UU. en Guatemala y CICIG es bastante estrecha. Si yo fuera el presidente Morales o el vicepresidente Cabrera estaría muy preocupado por el testimonio que “el Fantasma” rendirá ante una corte federal estadounidense.

Así que, lo más aconsejable por supervivencia política y para evitar un nuevo episodio de inestabilidad política es otorgarle un mandato más de continuidad a CICIG. Al final de cuentas todos caen pero pueden escoger las formas. Segundo. La nueva Junta Directiva del Congreso puede si, en efecto, declarar non grato al comisionado Iván Velázquez. Esto podría de alguna forma, complicar la continuidad de los casos mientras se busca un nuevo comisionado aunque también hay que recordar que la fiscal colombiana Martha Lucía Zamora se ha unido a CICIG.

Formas de continuar con los procesos abiertos existen. Pero también es importante que el actual Congreso tenga en cuenta que el escándalo de corrupción generado por el escándalo ODEBRECHT —sumado al testimonio del exministro Sinibaldi— tiene la capacidad de generar un terremoto político. Porque, en todos los casos de compra de votos más de alguien guarda la evidencia sobre la recepción de sobornos. Así que es posible avizorar una depuración no esperada del Congreso de la República.

El tercer aspecto que va a generar conflictividad es la retirada gradual de los efectivos militares que colaboran en tareas de seguridad ciudadana. La ciudadanía urbana, ladina guatemalteca, tiene un aprecio muy particular por el Ejército que ni siquiera los recientes escándalos de corrupción (donde el número de militares y exmilitares involucrados es altísimo) han logrado menguar. Tampoco los resultados de combate al crimen organizado por parte de la cartera de Gobernación en apoyo directo de la actual PNC han hecho crecer la confianza en las instituciones civiles de seguridad.

Será muy difícil que la ciudadanía comprenda la diferencia entre la doctrina militar de seguridad y la doctrina civil de seguridad ciudadana. Mientras el proceso de retiro toma lugar, es posible que se viva un debate polarizado y binario. También son posibles, las campañas de miedo. Con todo lo anterior, no dudo que el primer semestre del 2017 traiga la tormenta perfecta y el round final.

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