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Para lo abuelos y… para todos

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GuilleHace un tiempo alguien comentaba gozoso de una reciente publicación de la ONU señalando que la esperanza de vida en Guatemala, era de 71.4 años; y que eso era una tesoro que proteger, porque la tercera edad es en sí un gran valor para la sociedad entera. Y contaba que en varios países, como EE.UU., tienen asistencias para ayudar a abuelos que atienden a sus nietos, considerando el desgaste que supone cuidar niños, que a veces viven en hogares en dificultades.

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Y no solo por agradecimiento, sino por el bien que proyectan a toda la colectividad. Ampliando el tema, el Lic. Sáez March (Psicopedagogo de Menores y Profesor Universitario) comentaba en ABC que, aunque haya abuelos que no cumplan bien su misión, la mayoría sí saben respetar su lugar, cosa muy valiosa, particularmente en relación con los nietos. Y puede afirmarse que el papel de los padres y de los abuelos, lejos de entorpecerse, se complementan y se necesitan entre sí. Ciertamente la responsabilidad de la crianza y educación de los hijos recae sobre los padres y señala que los abuelos tienen bien ganado el derecho a “descansar” de esa tarea que ya hicieron con sus hijos. E incluso pueden ser prudentemente “consentidores” con sus nietos.

“Eso sí, no pueden desautorizar nunca a sus padres, menos aún ante de los nietos.”

Los padres, su sitio son ellos quienes detentan la autoridad y quienes deben imponer límites y normas. Los abuelos actúan entonces como factor suavizador que ayuda a dar equilibro a la balanza educativa familiar. Eso sí, no pueden desautorizar nunca a sus padres, menos aún ante de los nietos. Otra importante ganancia educativa que proporcionan los abuelos es la curiosa capacidad que tienen para establecer relaciones de “complicidad” —en el mejor sentido de la palabra— con los nietos.

Es curioso que muchos adolescentes tengan más confianza para hablar de ciertos temas con sus abuelos que con sus padres. Podría decirse que los abuelos suelen tener un “sexto sentido” para detectar problemas y estados de ánimo que a veces se escapan a los padres. Y los jóvenes parecen intuir que la sabiduría y la comprensión de sus abuelos van a serles de especial utilidad. Todo esto, señala el artículo de ABC, son realidades que hay que matizar y aprovechar en positivo.

Los abuelos, además, son los “historiadores” de la familia. Quizá comiencen a no recordar bien hechos recientes, pero se acuerdan de toda la historia familiar. A esta “memoria histórica” hay que añadir la transmisión de contenidos y valores de la tradición familiar, algo que los abuelos suelen hacer bien. Estas ideas, con la brevedad de un artículo de prensa, pueden perfilarse. Por eso añado de Juan Pablo II: “Los abuelos ayudan a ver los acontecimientos pasados con más sabiduría, porque las vicisitudes de la vida los han hecho expertos y maduros. Ellos son depositarios de la memoria colectiva y, por eso, intérpretes privilegiados del conjunto de ideales y valores comunes que rigen y guían la convivencia social”. Y ahora, con tantos padres que trabajan fuera del hogar, hay que reconocer a los abuelos y apoyarles socialmente.

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