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Los costos del Congreso

editorial

En la convulsión política vivida durante los últimos años en Guatemala, nos encontramos al término de un año más que se ha caracterizado por un ambiente tenso y dormido que no ha permitido el desarrollo económico esperado, por la poca o nula participación de los entes económicos encargados de la inversión, ya sea por temor o por razones eminentemente políticas y, además, por la inacción de parte del gobierno que se ha visto reducido a la no inversión y dar el presupuesto asignado únicamente para funcionamiento y rellenar los agujeros dejados por el gobierno anterior.

Por si esto fuera poco, tenemos un Congreso completamente desprestigiado y envuelto en la crisis de corrupción que tiene en la actualidad a 3 de sus expresidentes en procesos legales por actos anómalos cometidos durante su mandato.  Sumado a esto la convulsionada lucha contra la corrupción ha dejado secuelas en los politicastros encargados de la legislación en nuestro bello país, lo cual les motiva a permanecer en el mejor de los casos callados y a la expectativa del accionar del Ministerio Público y la CICIG, esperando a no ser involucrados en casos de corrupción que a diario se destapan en el país del Realismo Mágico.

El hecho de que nuestro flamante Congreso integrado por 158 diputados, a un costo promedio de Q30 mil al mes por cada uno, sin contar dietas y prebendas por su participación en comisiones y otros beneficios, nos pone en qué pensar a los guatemaltecos, si analizamos que en el año que está terminando aprobaron 50 decretos en 44 sesiones. En un país donde el 60% de la población vive en pobreza, y en el cual los indicadores de desnutrición son alarmantes y subiendo cada vez más, es INDIGNANTE el costo y los salarios que cada diputado percibe por su labor legislativa, si consideramos que únicamente han servido a sus propios intereses y no representan verdaderamente al pueblo que los eligió, negándose además a realizar los cambios necesarios para operar con una verdadera transparencia, que permita una auditoría más clara eficaz y eficiente que les cuente hasta el  modo de andar a manera de garantizar que cada centavo que cobran sea devengado en su labor en beneficio del bien común.

Es tiempo, señores diputados, que actúen con verdadero compromiso hacia este país que los ha mantenido y permitido sus lujos y andanzas sin que a la fecha ustedes devuelvan a Guatemala la labor por la que fueron contratados por la vía del voto, tomen conciencia que la historia los juzgará por sus frutos no por sus andanzas y prebendas, basta de dar atol con el dedo al pueblo de Guatemala, pues aunque ustedes no lo crean la población cada día toma más conciencia de la realidad que aqueja a nuestra nación y los está observando muy detenidamente, si no lo creen por qué no aprueban los cambios a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, eliminando el listado nacional, y presentándose como seres humanos en cada convocatoria a elecciones. Por una Nación Justa, Digna y Solidaria, Siglo. 21 los exhorta a actuar con verdadero compromiso y en respuesta a las necesidades más urgentes de la población de este bello país.

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