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El episodio más intenso en la historia moderna que refleja el verdadero espíritu de reconciliación y esperanza que significa la Navidad, es lo que se conoce como la Tregua Navideña: En la Navidad de 1914, en plena Primera Guerra Mundial, a lo largo de los campos de batalla en Bélgica, donde de forma espontánea se dio un cese al fuego entre soldados alemanes y británicos, momento de humanidad en medio de la muerte y el horror que representa una guerra. Esta expresión de supremacía de los valores humanos, esta Tregua Navideña, se inició cuando las tropas de ambos lados comenzaron a escuchar a su contraparte cantar villancicos navideños desde las trincheras. Esta Tregua en algunos frentes duró solo la Nochebuena, pero se sabe que en otros campos de batalla se extendió hasta los primeros días de enero de 1915. La historia registrada indica que los soldados aprovecharon el cese al fuego para saludar al enemigo, intercambiar obsequios como whisky, chocolates, cigarros y compartir un juego de pelota.

Tal como nos relata el medio electrónico, INFOBAE, hace un par de años se publicó una carta inédita de un soldado británico que presenció este momento de sublime humanidad: “El oficial del ejército británico, Alfred Dougan Chater, escribió la misiva a su madre desde una trinchera, en la que describe un acontecimiento recordado como un fugaz momento de humanidad en esta guerra que costó la vida a millones de personas en cuatro años”. En la carta se puede leer: “Creo que hoy he presenciado uno de los espectáculos más extraordinarios que nadie ha visto nunca. Hacia las 10 de la mañana, estaba asomado por encima del parapeto, cuando vi a un alemán agitando los brazos e inmediatamente a dos de ellos saliendo de su trinchera y acercándose a la nuestra”… “Uno de nuestros hombres fue a su encuentro y, en un par de minutos, el terreno entre las dos líneas de trincheras era un hervidero de hombres y oficiales de ambos bandos, dándose la mano y deseándose una feliz Navidad”.

Siglo.21, en esta Navidad, exhorta a la familia guatemalteca, a quienes aún creemos que nuestro país tiene un rumbo, a que hagamos de esta Navidad nuestra Tregua navideña, a que retomemos el espíritu de la Paz y la Reconciliación que está cumpliendo 20 años de su suscripción formal. Este reencuentro por nuestro futuro se lo debemos a las nuevas generaciones que gradualmente están tomando en sus manos el destino de Guatemala. Ya han sido suficientes generaciones las que quedaron atrás castigadas por la confrontación, el conflicto, la exclusión y los extremismos. Es nuestro deber dar la esperanza de un mejor futuro a las nuevas generaciones, que hoy con justa angustia y pesimismo no ven claro cuál es el norte de esta hermosa nación. Todo es cuestión de voluntad, patriotismo y sentido común. Siglo.21, por la paz y la estabilidad; por el trabajo y la prosperidad; por la felicidad que todos nos merecemos; le desea a la Familia Guatemalteca una ¡Feliz Navidad!

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