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Familia: inversión social, no gasto

jose-camacho

Ilustración GuilleLlegó de Luis Luque (Aceprensa 23. nov. 2016), una noticia inesperada y estimulante. La joven Ministra de Estado para Asuntos de Familia en Hungría, Katalin Novák, cree que hay que seguir el camino para ser calificado como un país “amigo de la familia”. Habrá que seguir entre otros, con el incremento sostenido de la tasa de natalidad –de 1,24 en 2010 a 1,44 en 2015– que refleja que lo que se está haciendo va en la buena dirección. Y señala algo concreto: que las medidas a favor de la familia faciliten que los jóvenes no tengan que escoger entre ser profesionales sin hijos y padres sin profesión.

Y concreta que muchos jóvenes, mayormente mujeres, temen no ser capaces de desarrollar una carrera y su vida personal al tiempo que su vida familiar. Estamos tratando de ayudarlos, resume,  para que puedan lograr un equilibrio, que no tengan que escoger entre, por un lado, ser madres o padres y no tener una vida profesional, y por otro, desarrollarse profesionalmente, pero no tener hijos. Estamos intentando que las familias húngaras alcancen esa conciliación: y “se puede con una buena política social”. De igual modo, dice, se han ampliado las capacidades de las guarderías, se ha establecido que los patrones cambien los contratos de tiempo completo por otros de tiempo parcial hasta que el hijo del trabajador cumpla 3 años, y da subvenciones a los empleadores cuyos empleados retornen a su puesto. Cómo se financian estas medidas es la interrogante obligada: pero el punto básico es plateárselo: vale la pena y… se puede; si no, la guerra está perdida…

“Nadie puede sentirse al margen ante la aprobación legal en algunos lugares de formas de matrimonio.”

Hay más ejemplos de países que están reaccionando. Y podemos aprovechar para recordar algunas ideas sobre el matrimonio, base de la familia que es, a su vez, sostén de la sociedad. Nadie puede sentirse al margen ante la aprobación legal en algunos lugares de formas de matrimonio, ajenas al natural: uno con una y para siempre, abiertos a la vida. Nos afecta a todos Quizá puede servir para concretar estas breves líneas recordar los llamados Diez principios del matrimonio,  de la Universidad de Princeton (EE: UU:), recordando el verdadero matrimonio de siempre.

El matrimonio es una unión personal, para toda la vida, entre un hombre y una mujer.

El matrimonio es un bien que eleva y perfecciona nuestra naturaleza social y sexual.

Generalmente los hombres y las mujeres casados tienen una vida mejor.

El matrimonio protege el bienestar de los hijos.

El matrimonio sostiene la sociedad civil y el bien común.

El matrimonio enriquece, al aumentar el capital humano y social.

Cuando el matrimonio se debilita, aumentan las desigualdades, y los niños sufren las consecuencias al crecer en hogares sin progenitores comprometidos con su familia.

Una sociedad que cree en el matrimonio protege la libertad política y fomenta un gobierno controlado.

Las leyes que rigen el matrimonio importan de manera significativa.

“Matrimonio civil” y “Matrimonio religioso” no pueden estar rígidamente desasociados el uno del otro.

Va habiendo una reacción positiva: no permitamos “pasos atrás”.

  

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