Home > Columnas > Luces y sombras en el Organismo Judicial (parte 1)

Luces y sombras en el Organismo Judicial (parte 1)

opinion
Por: Erwin Lobos Rios

Una percepción que tiene la población, lo cual es fácil constatar a través de un pequeño muestreo, es que pareciera que la Justicia está en una situación difícil, quizás estancada y con una perspectiva muy baja de institucionalización. También, lamentablemente, no nos expresamos bien en el sentido de objetividad con relación al sistema establecido en la Constitución respecto de la Justicia. Es muy importante señalar que se puede comprobar que si se está construyendo la Justicia en su operatividad institucional, pero el primer problema que se afronta es la falta de financiamiento. En efecto, sigue siendo precario el presupuesto para la administración de justicia y eso impide el desarrollo del sistema y la eficiencia en cuanto a la justicia pronta, que debe ser la divisa constante de una Corte Suprema que entiende la suprema importancia de proveer justicia pronta y cumplida. Esta realidad puede también comprobarse examinando y analizando las resoluciones y sentencias básicamente en su su justas y tienen pertinencia a los planteamientos de derechos de las partes. No es válido que algunos pocos abogados digan que las cosas no están avanzando y que hay que rehacer o refundar el diseño de la Administración de Justicia reformando la Constitución. La institucionalidad derivada de la Constitución Política de la República de Guatemala, es suficiente en su sentido operativo.

Empero, lo que se necesita es una serie de jueces de Derecho y magistrados igualmente de Derecho, con la suficiente capacidad, vocación, experiencia y buena fe en el desempeño de sus funciones que pueda en este proceso de intelectualidad con pertinencia con los hechos, las pretensiones, las pruebas y los alegatos del derecho respectivos, con un razonamiento legal de carácter argumentativo coherente junto a la razón entendible por una manifestación jurídica y didáctica coesencial que declare la justicia en el caso concreto, en una función objetiva, imparcialidad e impartialidad, como un resultado de la función pública esencial de impartir justicia sujeto a la Constitución y las leyes de la República manteniendo la supremacía constitucional, y en todo caso, cualquier cosa y toda resolución o sentencia este constitucionalizada la justicia. Todo esto suena muy complejo, pero es necesario decir que la Justicia comporta todo un debido proceso, siempre ajustado a las leyes procesales y principios como el de igualdad, de lealtad, legalidad, objetividad, y otros del debido proceso en aplicación de leyes procesales y en la sentencia con aplicación de las leyes sustantivas. En esta tarea son muy importantes los letrados. No tenemos que hacer una simplicidad procesal y unas resoluciones machoteras, pues los jueces y magistrados de Derecho tienen siempre que ajustarse y estar bajo la ley, haciendo únicamente lo que la ley dice, o de otra manera, con estricto apego a la ley y al Derecho.

.
.

Leave a Reply