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Tradicional serenata en homenaje a la Virgen Morena

Homenaje a la Virgen Morena

Peregrinación  Miles acuden al Santuario Guadalupe a cantarle

En la noche del 11 de diciembre ocurre una de las manifestaciones de fe más admirables en la ciudad de Guatemala, en la que  se movilizan de todo el país miles de fieles para amanecer junto a la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe en su Santuario en el Centro Histórico, el cual se convierte en una fiesta que recuerda el día de su aparición en el monte de Tepeyac.

Decenas de fieles artistas, acuden a lo largo de esta noche y la madrugada del 12 a cantarle a la venerada imagen, convirtiendo la noche en una fiesta de
cantos marianos.

En los alrededores de la iglesia, las calles y avenidas albergan a cientos de vendedores de comida tradicional de la época y puestos fotográficos que reproducen la aparición de la virgen.

Los fieles a lo largo de generaciones han realizado la peregrinación al Santuario en estos dos días, acompañados de sus hijos, a quienes visten con los trajes de los pueblos originarios. Esta acción ha sido fuertemente criticada por algunos grupos asegurando que reproduce prejuicios y es una forma de racismo. Sin embargo, algunos fieles consideran esta práctica como una forma de recordar a Juan Diego y el simbolismo del monte Tepeyac.

Al mediodía del 12 de diciembre, la Virgen Morena sale a recorrer las calles del Centro Histórico, siendo una de las andas procesionales más venerada. Abriéndole paso se encuentra un grupo de moros coloridos y Juan Diego, quien no deja de verle. Retornando en la madrugada, siendo recibida por miles de fieles que le ofrendan pirotecnia, cantos y bailes a su paso y a los
pies del santuario.

Historia

En  la rivera occidental del lago Texcoco, se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad, Toci, donde fue erigido un templo en su honor; sin embargo, fue destruido en el proceso de invasión de las tierras americanas. Conocedores de la importancia religiosa del santuario indígena del Tepeyac, los franciscanos decidieron mantener en el lugar una pequeña ermita. Los primeros registros de la aparición de la imagen mariana en la ermita corresponden a los años de 1555 y 1556.

La tradición oral narra que la Virgen María se apareció en cuatro ocasiones al indio San Juan Diego Cuauhtlatoatzín en el cerro del Tepeyac, y una quinta ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego. El relato guadalupano conocido como Nican mopohua narra que tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego en la última aparición de la Virgen, y por orden de esta, llevó en su ayate unas flores que cortó en el Tepeyac. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos.

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