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Pecado original en las Reformas Constitucionales

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Por: Erwin Lobos Ríos

El constitucionalismo moderno es situado a partir de la constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, el cual es referente en cuanto a los principios del Derecho Constitucional. En esta perspectiva, se hace descansar el poder soberano en el pueblo. Desde el AbateSeyes, acerca  del tercer Estado (el pueblo) Francia  en la década de 1770, la asamblea del pueblo, o sea la asamblea nacional -el poder constituido- , es el único legitimado para constituir el Estado y sus instituciones, pues es el poder delegado por el pueblo-.  La Constitución de filadelfia  (1776), inicia su texto con el postulado de “El noble pueblo de filadelfia…”Es pues el poder expresado en la Asamblea  Nacional Constituyente. Por esto es insustituible, superior y jerárquicamente supremo, con la potestad exclusiva de constituir, el Estado con un diseño organizacional que se funda en principios de soberanía, bien común, libertad, vida y orden. Es totalmente diferente las facultades que derivan del mandato constitucional que son no originarias y con límite como, por ejemplo, la autonomía, que no es un poder que constituye otro ente, tampoco puede crear su propio diseño. Es una facultad derivada que tiene límites para su administración. Es pues una facultad derivada. Lo mismo acontece con la facultad derivada no originaria que tiene límites denominada Reformar. Consecuentemente, nunca puede ejercitarse como un poder y de esa manera suprimir derechos instituidos por el poder soberano constituyente, como por ejemplo, el antejuicio. No  podría nunca sustituir poder, y  menos por la vía de la facultad de reformar “crear” o constituir un ente como el denominado “Consejo Nacional de la Justicia”,  que nada tiene de una función de “consejero” ni de aconsejar, es pues un eufemismo su nombre, para disfrazar un poder con sus pretendidas funciones o facultades, que le arranca al Organismo Judicial, que surgió del poder originario, el cual  se lo atribuyó a este, esas potestades.

La propuesta de reformas a la constitución, fractura el diseño originario de la organización estadual, que instituyó el poder soberano, el único con poder legitimado para constituir entes, armónicamente articulados a su propio diseño. Contrariamente el denominado Consejo está fuera de la estructura organizacional,  que instituyó organismos,  y no poderes. La Reforma Constitucional pervierte el poder soberano asambleísta, de crear  un poder, al pretender un Consejo con facultades, potestades y poderes que en diseño original de los asambleístas le atribuyó a un Organismo, el Judicial. Esto quebranta el principio del ejercicio del poder soberano que excluye a cualquier otra forma de operación institucional. Esto notoriamente es una Perversión de la facultad limitada llamada  Reforma. Lo más terrible es que se quiere burlar al pueblo soberano, al poder soberano constituyente sustituyéndolo, lo que es una traición  al poder soberano y un asalto al poder que otorgó el pueblo.  Lo pertinente  para Modernizar y Moralizar el Organismo Judicial, es a través de leyes ordinarias como siempre se ha hecho. Por esto existe la Ley del Organismo Judicial, la Ley de la Carrera Judicial y más. Por todas estas consideraciones yo como ciudadano el 27 de octubre del año en curso presente ante el  Congreso Nacional de la República de Guatemala, memorial solicitando se rechacen las llamadas Reformas Constitucionales del sector Justicia porque se extralimitan en el ejercicio de la facultad de reformar, sustituyen al poder soberano y crean entes de carácter semimonárquicos. Lo pertinente es la Modernización y Moralización  del Organismo Judicial, por medio de sus propias leyes ordinarias mediante amplia y verdadera discusión.

Debe señalarse que además del pecado original ya denunciado, existe mano de mono de personas e instituciones totalmente ajenas y extrañas a los derechos ciudadanos de promover que se cumpla la constitución, de defenderla y según el caso conforme la Ley Constitucional promover reformas constitucionales. “Torcerá Dios al Derecho o pervertirá la Justicia. Job  capítulo 8,  versículo 3”.

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