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El sector informal en Guatemala, según Asíes

Por: Pablo García

Análisis  No es suficiente contrarrestar todas las necesidades de una población mayoritariamente joven y sin oportunidades en la actualidad Pablo García

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La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) presentó esta semana la investigación al trabajo informal para tratar de llevar luz e información útil de este sector productivo que forma la mayoría de nuestra población. Por una rígida legislación constitucional y legal laboral, Guatemala, lucha una guerra pírrica contra el sector informal y la pobreza, que es causada mayoritariamente por una explosión demográfica sin límites y un sistema educativo que no es suficiente contrarrestar todas las necesidades de una población mayoritariamente joven y sin oportunidades en la actualidad. La investigadora principal del estudio de Asíes, Carmen L. Ortiz presentó los resultados de la investigación. Los investigadores Julio Prado y Carlos Vega apoyaron la realización de la investigación.

A continuación, las conclusiones más relevantes de este estudio de Así es, con el apoyo de la Unión Europea; Indica el estudio de Así es que:  La información estadística sistematizada en este documento confirma que el trabajo informal es una realidad compleja y heterogénea, que obliga a que sea abordada desde una perspectiva integral, con tratamientos diferenciados y complementarios para cada uno de los segmentos que lo conforman.

LA POBLACIÓN OCUPADA

La participación del trabajo informal, en el conjunto de la población ocupada, medida por el tamaño de empresa, se mantiene prácticamente sin cambios entre 2011 y 2014, con un 82% de ocupados informales. La última ENEI del INE, la de 2016, estima 82.3% de ocupados informales, lo que significa que no hay cambios estadísticamente significativos a lo largo de un período de cuatro años y, por consiguiente, se mantiene invariable el rasgo más relevante del mercado de trabajo de Guatemala, aunque no es el problema más importante, dado que los principales problemas siguen siendo la baja calidad del empleo y la precariedad de los ingresos, pero la informalidad contribuye a que se mantengan y agraven tales situaciones.

No obstante lo anterior, los asalariados informales, definidos así por el tamaño de la empresa en la que laboran -cinco o menos trabajadores- experimentaron una reducción estadística significativa entre 2010 y 2014, al pasar de 67% a 61%. La informalidad por falta de afiliación a la seguridad social, muestra una reducción muy leve, pues se encuentra dentro del margen de error de la empresa.

Por departamento, dado su peso en la población total del país, el de Guatemala es el que tiene, en números absolutos y relativos, el mayor porcentaje de ocupados formales e informales, sin cambios significativos en el período estudiado, mientras que departamentos con mayor presencia de población pobre, rural e indígena, como Quiché, Totonicapán, Huehuetenango, Sololá, San Marcos y Alta Verapaz, son los que tienen más elevados porcentajes de ocupados informales. Cabe señalar que dichos departamentos son los que tienen los más altos porcentajes de desnutrición crónica, que es uno de los efectos más dramáticos de la precariedad de ingresos y de la baja calidad del empleo.

AUMENTA PARTICIPACIÓN

Por categoría ocupacional, entre 2011 y 2014 aumentó la participación de los empleados privados y de los jornaleros, y se redujo en las categorías de trabajador por cuenta propia agrícola y no agrícola y en la de trabajadores no remunerados. Estos cambios a la baja se dieron con independencia del sexo y la etnia. Por departamento, el de Guatemala es el que tiene, en cuanto a ocupados informales, el más alto porcentaje de empleados privados y trabajadores por cuenta propia no agrícola (cerca de un tercio en ambas categorías), lo cual indica que los esfuerzos por reducir la informalidad en dichas categorías deben iniciar por dicho departamento. Por su parte seis departamentos mencionados en el numeral anterior concentran casi un tercio de los trabajadores agrícolas por cuenta propia, por lo que también en estos deben realizarse esfuerzos especiales para atender a esta categoría, que se encuentran, desde el punto de vista de su capacidad productiva, en condición de infrasubsistencia y de subsistencia.

 

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