Home > Columnas > Los niños, hijos delas reclusas

Los niños, hijos delas reclusas

opinion
Por: Luis Roberto García Leiva

El Estado de Guatemala ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño “La Convención” en mayo de 1990, la cual entró en vigor en septiembre de 1991. El primer informe sobre la situación de los niños en Guatemala fue examinado por el Comité de los Derechos de los Niños en junio de 1996. El artículo 3 del Código de Menores de 1979, que está actualmente en vigor, declara que son menores quienes no han cumplido 18 años. Por qué esta introducción, porque acudí a una donación de comida, jugos y piñatas para llevar a los hijos de las reclusas, todos aquellos menores que están purgando años de cárcel junto a sus madres en una cárcel del país.

Los niños como seres inocentes, y bajo ese punto de vista, las madres podrán ser responsables o no de un crimen que son juzgadas por un tribunal de justicia, los menores no merecen un trato de total abandono en un lugar donde no merecen estar y carecer de todas las necesidades básicas que podrían estar en un hogar rodeado de algún familiar que se haga cargo de ellos. En la actualidad no estoy de acuerdo que las mujeres que cometen un delito y que juzgadas por un tribunal, estén en las calles y no es machismo, sino una reflexión para todos aquellos ciudadanos conscientes que les puedan brindar ayuda a los niños que tienen que sufrir todas las consecuencias de las madres que por razones diversas estén encarceladas, y considero que es una responsabilidad del Estado, crear una partida para darles por lo menos de comer a estos menores que sufren una culpabilidad que no les competen.

“En la actualidad no estoy de acuerdo que las mujeres que cometen un delito y que juzgadas por un tribunal.”

Me extraña que los juristas guatemaltecos, no hablen de este tema y que muchos niños han muerto en una cárcel por carecer de un plato de comida y no quiero decir que se vean como una carga para el Estado. Es triste ver, que los menores de edad sufren las consecuencias de las culpas de sus madres y pueden aprender ciertas situaciones que los condicionan a ser grandes delincuentes por todo lo que puedan aprender en estos lugares.

Aplaudo mucho las instituciones que se toman a la tarea de ayudarlos y considero que como un gesto de compasión, puedan ayudarlos a sobrevivir en estos lugares que fueron creados para personas mayores que en determinado momento y con pleno juzgamiento tienen que pagar por un delito cometido y juzgado por un tribunal competente. Sería ideal que no solo en estas fechas nos acordemos de los niños, hijos de las reclusas sino todo el año y aplaudo las acciones que hace el Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, al ayudar a la Oficina Nacional de la Mujer ONAM y la Coordinadora de Derechos Humanos del Instituto de la Defensa Pública Penal, que recoge estos enseres que les darán un poco de felicidad a los niños que sufren una pena que no les compete. A los defensores de los Derechos de los Niños, deben tomar en cuenta esta población y no dejarlos morir en las cárceles para proporcionarles un futuro mejor y que ellos no caigan en este papel de ser destructores de la sociedad donde convivan, sino buenos ciudadanos conscientes de que tienen un papel importante cuando sean mayores, transformar una sociedad que necesita de grandes cambios.

 

Leave a Reply

14 − seis =

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com