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La muerte de Fidel Castro ha reavivado el debate sobre si el sistema implementado funciona o es fallido, si Fidel fue “bueno o malo”, si Cuba está mejor por la revolución o antes de esta. Y aún hay personas que persisten en decir que Cuba hoy es ejemplo y que a Fidel se le deben los grandes logros que algunos proclaman, olvidando que muchos de esos “datos” se habían conseguido antes de la Revolución.

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Cuando viajé a Cuba hace unos años, me sorprendí de ver cómo era una ciudad que estaba congelada en el tiempo. Se mira bastante abandonada: los edificios tienen un aire melancólico que añoran tiempos dorados, con construcciones que recuerdan un pasado glorioso, pero que hoy, son solamente un vestigio de lo que alguna vez fuera. El capitolio, el Gran Teatro de La Habana, el Gran Hotel. Lugares que son majestuosos y están dedicados para un sector turístico. Pero el cubano no vive en estas estructuras. Viven en condiciones paupérrimas, hacinados dentro de estas ruinas que fingen con su arquitectura neoclásica y ecléctica, que “todo está bien”. Por dentro, se podría decir que son una especie de lo que acá se conoce como “palomares”. Se han dedicado a conservar calles de La Habana Vieja dejando las vitrinas decoradas tal cual Disneyland, recreando tiempos de añoranza: al fin y al cabo, Cuba le vende al turista melancolía. Y ellos lo saben.

“Cuando viajé a Cua hace unos años, me sorprendí de ver cómo era una ciudad que estaba congelada en el tiempo.”

Fuimos a Varadero. Los hoteles del área son tipo all inclusive. El turismo representa, obviamente, uno de los sectores más importantes para este país. Los cubanos te atienden y ese es su trabajo: la hospitalidad. Lástima que ellos jamás sabrán cómo se siente del otro lado de la historia, pues tienen prohibido quedarse en los hoteles. Es un país que todo lo bueno, se lo reserva al extranjero. Porque de igual forma, nunca tendría un cubano el suficiente dinero (ganando 24 dólares al mes, aproximadamente) para disfrutar en uno de los hoteles paradisíacos de sus bellas playas, o un buen daiquirí en Floridita donde tanto le gustaba a Ernest Hemingway.

Una gran parte de los cubanos no se ven contentos: ellos están hartos de tener que trabajar en los diversos sectores, pero no poder gozar ningún beneficio por su trabajo. ¿Sistema de salud admirable? El sistema de salud está en crisis; muy diferente es que la educación para medicina es muy buena desde antes de la revolución. En 1957, Cuba ocupaba el tercer lugar en Latinoamérica de países con el mayor número de médicos. A lo que se han dedicado es a exportar médicos, pretendiendo con eso ganar dinero de los países capitalistas que ellos tanto critican. Pero los mandan en masas, y cobran onerosamente pero el médico cubano no lo ve en su pago.

¿Qué pasará con la muerte de Fidel? Nada. Raúl sigue a cargo y las cosas pareciera que no van a cambiar. Más bien, la entrada de Donald Trump obstaculizará los avances que retomaran la relación entre Cuba y Estados Unidos, con un tibio Obama que lo que logró fue más mediático que cambios tangibles. Ánimo Cuba, porque queda esperanza de que volverán a ser ese país fuerte y ejemplar, donde se volverá a tener recursos para darle el brillo a esa ciudad que hoy está dormida pero molesta, esperando pronto a despertar.

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