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Preservar la vida de los niños y de la familia

editorial

Posiblemente, quienes secuestraron al niño recientemente rescatado por la PNC,  cuyos padres son médicos,  estarán arrepentidos de lo cometido, pero ya muy tarde. Sin duda les espera un largo juicio y, si el Ministerio Público tiene pruebas suficientes, una condena que será de muchos años. Esto quizás no les hubiera sucedido a los ahora aprehendidos, si el encauzamiento de sus vidas hubiera tomado otro rumbo. Cada quien es dueño de su destino, pero terminar en una cárcel no es lo deseado por quienes se conducen dentro de lo estipulado en la ley.

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Dichos capturados, jóvenes todos, en la casa donde tenían sometido al menor, definitivamente no midieron el riesgo que conllevaba el secuestro de un niño, quien no perdió la calma en casi dos semanas que estuvo en cautiverio. Como en todas partes, hay personas buenas y personas malas, aunque en nuestro país predominan más las personas trabajadoras y solidarias.

Ayer, el citado grupo de sindicados fue ligado a proceso penal.  No se trata de personas sin estudio, algunos de ellos universitarios, quizás fueron convencidos de cometer el ilícito, pero definitivamente sabían lo que hacían. Se hace necesario que las familias guatemaltecas tomen las debidas precauciones y busquen la forma de prestar la necesaria atención ante el peligro que siempre acecha, sin distingo de género, edad y situación económica.

Ha habido casos donde integrantes de la familia afectada participa en el secuestro o brinda información a quienes cometen el hecho. Es triste saber que ni en el mismo núcleo familiar se puede  confiar en estos tiempos. Se hace necesario que a los niños se les haga recomendaciones puntuales sobre su  seguridad. Los menores son más propensos a ser afectados, por tanto es bueno instruirlos sobre el mismo núcleo familiar y sobre personas que están a su alrededor.

Importante es que los padres no compartan información en las redes sociales, o con grupos  con quienes conviven ya sea en los centros educativos, iglesias y otros lugares. Muchas veces nadie sospecha de que lo están vigilando, pero se hace necesario tomar precauciones, desde el momento de salir de  la casa, hasta cuando se vuelve a la misma.

Las fuerzas de seguridad sin duda hicieron un buen trabajo en el caso del niño rescatado, los padres del menor colaboraron para que el pequeño hoy esté reunido de nuevo con ellos. Todos quisiéramos finales felices para este tipo de casos, pero desafortunadamente no siempre es así.  Lo que se demostró esta vez es que las autoridades están preparadas para investigar y saber con certeza en qué momento actuar. Lo ideal es que las pocas personas que se atreven a hacer este tipo de acciones delictivas lo piensen dos veces, porque tarde o temprano les caerá encima el peso de la ley.

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