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editorial

Por años las autoridades de la Municipalidad capitalina no han podido resolver el eterno problema del transporte público, porque según la legislación esta comuna es la rectora de dirigir y coordinar este servicio. La Muni es la que dispone de los  recorridos de las rutas y de su organización, sus autoridades por cuenta propia han buscado soluciones como el Transmetro, pero este servicio no cubre la totalidad de las zonas de la ciudad. La mayoría de usuarios usa los buses rojos. Es más, la comuna apoya en algunas ocasiones con que se supervise si los pilotos están cobrando lo establecido, pero cuando pasan el área de la capital, cobran lo que se les antoja.

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Lo ideal sería que las municipalidades como la de Mixco, Chinautla y otras tuvieran potestad de multar a los conductores de los buses rojos por muchas situaciones que provocan a los pasajeros, pero no están facultados. En lo que va del año, las zonas 7 y 6, para contar unas cuantas, han sufrido por la falta del transporte. Los choferes paran el servicio cuando quieren y los usuarios pasandías penando para llegar a sus trabajos, y no hay cancelación de líneas por este hecho. Las rutas 203, 204, 32 y 37, son las que más han tenido problemas últimamente, pero no hay coordinación entre la Muni y las fuerzas de seguridad para organizar la vigilancia correcta por las extorsiones o los ataques. Se estima que a la fecha 60 mil personas que utilizan estas rutas son afectadas, y no se prevé una solución a simple vista. El Periférico es una ruta muy transitada no por estudiantes que van a la Universidad, sino de las personas que se trasladan de sur a norte. Las autoridades de la Usac, tampoco se han preocupado porque sus estudiantes tengan un transporte primero, seguro, y después digno. Los educandos son objeto de asaltos en la ruta del Periférico e incluso han fallecido algunos por hechos de violencia.

El descontrol empieza porque los dueños de las camionetas las arrendan a los pilotos y esto vuelve más problemática la prestación de este servicio por las anomalías que se producen. El primer riesgo de violencia que tiene todo ciudadano empieza desde que se sube a un autobús de los rojos, porque está expuesto a que lo asalten, además de grupos de jóvenes que se suben a pedir dinero golpeando las unidades, principalmente en las rutas que pasan por El Trébol o por la colonia Bethania en la zona 7. Muchas personas se ven perjudicadas en la actualidad y son las que se movilizan no solo a la Usac, sino a los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios y a La Terminal de la zona 4. Aparte nadie controla el valor del pasaje, que es responsabilidad de la comuna capitalina. En fin el transporte urbano en la ciudad no ha sido resuelto por las autoridades que tienen varios años de estar al frente de dicha comuna.

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