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México y la conexión Giuliani

Rudy Giuliani es un perfil en apariencia perfecto para la futura administración Trump. Es un nombre popular en los círculos conservadores y entre la población en general.

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El nombre de Giuliani se ha barajado – sorprendentemente- para ocupar el puesto de Secretario de Estado. También se ha barajado para la misma posición, el nombre el excandidato presidencial Mitt Romney.

Estos dos perfiles tienen poco en realidad que ofrecer a la política exterior estadounidense sobre todo si se comparan con los nombres de los primeros nominados: John Bolton (exembajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas) o Newt Gingrich (exlíder de la mayoría republicana en el Congreso durante el gobierno de George BushJr).

Pero las nominación de nombres aumentan día a día y todos aquellos que colaboraron en campaña están tratando de pasar los durísimos escrutinios del sistema.

Por ejemplo, tanto Gingrich como Giuliani han confesado que fueron infieles a sus parejas durante sus gestiones administrativas pero esto parece ya no molestar a un buen sector conservador republicano sobre todo si consideramos que el actual presidente electo ha estado casado tres veces.

Es difícil entender como el moralista estamento evangélico votó por Trump. Volviendo a Giuliani, su nominación encuentra un problema inicial: su desconocimiento de la política exterior y de las relaciones internacionales.

Si bien es cierto que Giuliani se ha dedicado a viajar por el mundo vendiendo su receta para ´restaurar ciudades´ esa no es el tipo de experiencia que la posición del Departamento de Estado requiere. Demás está decir que la venta de su modelo es un chantaje completo y solo se aprovecha de la crisis que viven las grandes urbes latinoamericanas en donde reparar ventanas no es lo vital.

Y además que la ciudad de Nueva York nunca estuvo a merced del tipo de grupos criminales cómo los que operan en las ciudades del continente.

Pero hay otro problema. Giuliani hizo lobby a favor de la empresa PurduePharma. Y algo que el presidente electo Trump ha prometido es impedir que su administración esté sujeta al interés de grupos especiales.

Pero se pone peor. Giuliani fue la representación legal de PurduePharma ante las agencias de seguridad estadounidenses para asegurarles que la empresa podía ser confiable.

De acuerdo con una investigación del NY Times del año 2007, PurduePharma hizo muy poco o casi nada por alertar al público sobre los efectos de su producto estrella OxyContin.

Este producto es un analgésico opiáceo que contiene el principio activo oxicodona (que también se encuentra en el Percocet y el Percodan).

Su consumo es legal bajo receta médica pues en efecto puede ser adictivo y precisamente, a raíz del aparecimiento del OxyContin Estados Unidos vivió un estallido en los niveles de adicción hacia las medicinas de prescripción.

Al final de la investigación 3 altos miembros de la empresa fueron hallados culpables a pesar de los esfuerzos de Giuliani. Pero aún hay más.

Esa brutal demanda por opiáceos como medicina contra el dolor disparó también la demanda de heroína proveniente de México. Situación que en buena forma disparó directamente la violencia en Estados cómo Jalisco, Guerrero y Sinaloa.

Y ´sorprendentemente´ el representante legal de la empresa cuyo producto generaba esta ola de violencia en México también recetaba seminarios para resolver el problema de la inseguridad.

Es muy posible que Giuliani no obtenga la nominación debido a su pasado pero esta historia simplemente demuestra lo complejas que son las relaciones entre EE. UU. y México.

De una u otra forma México se ve afectado directamente por los errores de política -pública o comercial- llevados a cabo en Estados Unidos.

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