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Polifarmacia en el adulto mayor

Polifarmacia en el adulto mayor

Muchas medicinas, muchas complicaciones.

Hace poco tiempo me llama una amiga desesperada porque su mamita, como la llama ella -quien tiene 92 años- no se sentía bien. Después de averiguar algunos síntomas, establezco que no es una emergencia y le recomiendo que vea a su médico primario al día siguiente para una adecuada evaluación. Mi amiga me dice que su madre no tiene médico primario porque el geriatra que tenía “no le gustaba”.dr-elmerhuerta161114

Sin embargo -me dice con el tono de que la mamá está bien cuidada- que ella tiene varios médicos especialistas que la ven regularmente y le recetan sus medicinas. Al preguntarle por el nombre de los medicamentos que está tomando, empieza a nombrar algunos, pero luego dice que no se acuerda de todos. Quedamos en que va a hacer una lista y me va a volver a llamar. Al hacerlo, me lee la lista de medicamentos y compruebo con horror que la ancianita de 92 años está tomando nada menos que 14 medicamentos.

¿Cómo es posible que un anciano tome tantos medicamentos? ¿Quién controla esas medicinas? ¿Quién se asegura que esas medicinas no interactúen (o choquen entre ellas como dice la gente)? ¿Cuándo fue la última vez que alguien hizo un inventario de los medicamentos para eliminar las que no se necesitan? ¿Cuál es el objeto de darle 14 medicamentos a una anciana de esa edad? ¿Cómo ha llegado esta ancianita a ser una víctima más de la polifarmacia?

No existe acuerdo en la definición del término, el cual constituye ya un problema de salud pública mundial. Algunos la definen como el consumo de más de un cierto número de medicamentos al mismo tiempo, número que varía entre 3 y 5. Otros (y la mayoría está de acuerdo), simplemente define polifarmacia como el  uso de medicamentos que no están clínicamente indicados. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud dice que para evitar la polifarmacia, el paciente “debe recibir medicamentos apropiados para sus necesidades clínicas, a la dosis que satisfaga sus requerimientos individuales, por un período adecuado de tiempo y al más bajo costo posible, tanto para el paciente como para la comunidad”.

En el Perú, un estudio del 2005 en el servicio de geriatría del Hospital Edgardo Rebagliati documentó que el 13% de los ancianos recientemente internados tomaban un promedio de seis medicamentos y que el 75% de ellos no había recibido instrucciones adecuadas de cómo tomarlos, el 70% lo estaba tomando por mucho tiempo, el 53% lo tomaba innecesariamente y el 53% de los medicamentos tenía un costo muy elevado. Al momento del alta, el número de medicamentos por paciente disminuyó de 8 a 3, lo cual sugería que 3 de esos medicamentos eran innecesarios. Los autores concluyeron que el uso inadecuado de fármacos y la polifarmacia eran frecuentes en los adultos mayores de ese hospital peruano.

Por su parte, un reciente estudio norteamericano demuestra que el 39% de personas mayores de 65 años toma más de cinco medicamentos en Estados Unidos, cifra que representa un aumento del 70% en los últimos 12 años, una tendencia que estamos seguros se ha producido también en el Perú.

No solamente medicinas

Lo interesante es que las personas mayores no solo usan medicamentos recetados por sus doctores, sino que también se automedican con medicamentos de venta libre y suplementos de hierbas, vitaminas y minerales. Al parecer, se dejan llevar por las ubicuas propagandas de esos productos que los engañan prometiendo devolverles el vigor de los años perdidos o controlar síntomas propios de un envejecimiento normal. Un estudio norteamericano encontró, por ejemplo, que 30% de las personas mayores toman al menos cinco medicamentos, 65% toman suplementos de vitaminas y minerales y 40% toman medicamentos de venta libre sin receta, los cuales son también capaces de interferir con los medicamentos recetados.

El problema con las hierbas, suplementos y vitaminas es que no son inocentes y pueden tener peligrosas interacciones y efectos secundarios. Lamentablemente, y debido a que los doctores no preguntan y los pacientes no lo declaran, nadie se entera del daño que están produciendo. El famoso omega-3, por ejemplo, puede causar severos sangrados al interferir con la acción de la Coumadina, un anticoagulante de frecuente uso en las personas mayores.

¿Qué hacer?

Lo primero es confiarle la salud a un solo médico, el cual es llamado médico primario. Puede ser un doctor de medicina interna o un geriatra. Este profesional es el que coordina el tratamiento de los especialistas y tiene el deber de realizar un periódico inventario de medicamentos que toma su paciente.

En ese sentido, cada cierto tiempo el médico primario debe hacer la “limpieza de la bolsa plástica” (la mayoría de los pacientes lleva sus medicinas en una bolsita plástica).  En esa “limpieza’ el buen doctor debe reevaluar el uso de los medicamentos, eliminar los que no se necesitan, disminuir la dosis de los que se están tomando, evaluar los efectos secundarios y chequear de que no interactúen entre ellos. El mejor doctor es el que menos medicamentos receta.

En el caso de la mamita de mi amiga, después de buscar un nuevo médico primario y evaluar sus medicamentos, la ancianita quedó feliz porque solo se quedó con dos pastillas, una en la mañana y otra en la noche, sus síntomas eran debido a la interacción de 14 medicinas que no necesita.

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