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El partido republicano estadounidense es una conformación política que se encuentra en el espectro ideológico de derecha.  Pero ser de derecha en el ámbito republicano puede significar muchas cosas. No hay una cara homogénea del partido sino que la tonalidad de derecha varía de acuerdo a sus ejes de política pública.  Para dar un ejemplo de esto, tomemos por razones del debate el argumento que tilda a todos los republicanos como antiinmigrantes. Razón por la cual se dice que resulta imposible que un gobierno republicano provea una reforma migratoria comprensiva.  Si revisamos la historia, la primera vez que Estados Unidos otorga una reforma migratoria fue en 1986, la cual benefició a 3 millones de migrantes abriéndoles el paso hacia la ciudadanía. Esto sucedió bajo la administración republicana de Ronald Reagan.

Volviendo a la composición doctrinara del partido republicano, hay varias influencias.

No todo republicano es por definición un simpatizante del neoliberalismo. Algunos republicanos, aún siendo de derecha consideran que el Estado debe ser el rector y promotor de la gran industria nacional. Se oponen a los tratados de libre comercio porque saben que el trabajador promedio se verá afectado. Por eso el discurso de Trump, más allá de su tono demagogo, fue tan bien recibido. Tump le habló al obrero automotriz de Michigan, al tambero de Wisconsin, al granjero y al metalúrgico de Pensilvania. Y les dijo lo que querían escuchar: “voy a darles más y mejor trabajo”. Es lo que gente desocupada o sub-ocupada quiere escuchar. ¿Y Killary? Killary no les dijo nada de eso. Les dijo “vamos seguir adelante con los tratados de libre comercio.” Carajo, la clase obrera viene de espalda, ellos no quieren seguir así, quieren mejorar. ¿Tuvo el partido demócrata un candidato que hablara directo a la clase trabajadora? Sí, fue Bernie Sanders. Pero el partido demócrata prefirió a una mujer por encima de un judío.

En materia de política exterior, a partir del año 2001 la situación en Estados Unidos le ha dado total cooptación del Estado a los denominados neoconservadores o neocons (abreviado del inglés.) Aunque dicho sea de paso, desde la época de Reagan habían ya comenzado a influir. Los ne-conservadores son esencialmente, una evolución intelectual en el espectro ideológico estadounidense que aglutina las ideas de libertad individual, valores morales -menos conservadores- con la noción de una política exterior muy invasiva. A decir, con o sin amenazas existenciales, Estados Unidos debe tener una presencia sensible en todas las zonas geográficas importantes en el mundo. Esa presencia es fundamentalmente de corte militar. La seguridad interna de EE. UU. (bajo el paradigma neoconservador) se asegura conteniendo hacia afuera. Todo esto significa un set específico de acciones que pasan por lo militar tradicional (remover regímenes incómodos y sustituirlos por regímenes afines), contener, ocupar, reconstruir países problemáticos -pero no dejar de cooptar recursos estratégicos-; significa también eliminación estratégica de objetivos de alto valor por vía del uso de drones y significa también, presionar por vía de la cooperación. En el último apartado incluimos la Iniciativa Mérida y el apoyo estadounidense a CICIG. Estos dos mecanismos permiten de alguna manera incidir directamente en la conformación de política pública.

La derecha guatemalteca se disparó en el pie si suponía que la administración Trump sería más laxa hacia estos lares. Todo lo contrario. Su posible Secretario de Estado es Newt Gingrich, un sujeto que proviene de los segmentos neoconservadores cercanos a Bush Jr.

La tutela hacia la región no solo continuará sino, se hará mucho más marcada. Enjoy.

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