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Un conflicto de años

editorial

El enfrentamiento que se dio ayer, en la sexta avenida de la zona 1 capitalina, en pleno Centro Histórico, entre vendedores ambulantes y  agentes de la Policía Municipal, no es nuevo. Lamentable sí fue, porque hubo heridos, aunque pudo haber causado que otras personas resultaran afectadas, porque tienen comercios o transitan por el sector. La sexta avenida siempre ha sido la vía que la mayoría de personas ha utilizado para  caminar, pasear y hacer compras, aunque ahora se destinó específicamente para esos disturbios.

Si bien la comuna capitalina pretende evitar que allí transiten y se estacionen vendedores ambulantes,  no lo ha logrado desde hace mucho tiempo. Desde luego, quienes transitan por esa avenida se habrán dado cuenta que dichos comerciantes no causan problema, es más, muchos transeúntes les compran los productos que ofrecen.

La Municipalidad capitalina tiene razón en buscar que el área sea peatonal y que los caminantes y visitantes no tengan ningún problema, e incluso tiene un reglamento. Aunque quienes venden también tienen argumentos, porque lo hacen para agenciarse de dinero, ante la alta tasa de desempleo que hay en el todo el país.

A través de los años, lo cual no es un secreto, la comuna tiende a regular y a tomar disposiciones, muchas veces sin consultar a quienes viven en la urbe. Está bien que exista un reglamento que marque las directrices a seguir para quienes tienen negocios o transitan dentro del perímetro capitalino, aunque pareciera que para todo hay que pedirle permiso a la comuna capitalina.

En definitiva, los vendedores ambulantes y quienes participaron en las protestas deben entender que con actos de violencia no se arreglan las cosas, pero también las autoridades municipales debieran instruir a su personal para que no utilice mecanismos que puedan fomentar la violencia.

Lo  conveniente es buscar soluciones y no encerrarse en prohibiciones, que muchas veces son copias de otros países y no son adecuados a la realidad nacional. Los vendedores ambulantes,  a como está la situación del país, van a crecer en número y lo harán por la necesidad de subsistir. Si lo hacen honradamente y sin causar problemas, ¿por qué ser tan drásticos?  No se puede tildar ni señalar a todos como vándalos.

Además, la solución a todos los problemas no está solo en las autoridades de la Municipalidad capitalina, sino también en otros sectores como  el Gobierno central, a través del Ministerio de Gobernación, pero pareciera que quienes dirigen la comuna no tienen buena comunicación con estos entes que pueden ayudarles en determinadas situaciones.

Quienes manifiestan, como en este caso lo hicieron los vendedores ambulantes, tampoco les da el derecho de dañar o destruir la propiedad municipal o privada, que a la postre se mantiene con los impuestos que pagan todos los capitalinos.

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