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Tan lejos de Dios y tan cerca de EE. UU.

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Perdónese este titular poco original, un lugar común en esta parte del mundo bañada por las aguas del Caribe, el mare nostrum estadounidense en el que, por fatalismo geopolítico, nos tocó vivir.

Usualmente atribuida al exdictador Porfirio Díaz (“pobre de México tan lejos de Dios…”), la expresión resultó particularmente oportuna entre ayer y hoy, cuando el mundo entero está pendiente de los resultados de las elecciones presidenciales y legislativas en la potencia norteamericana. En el interés por el resultado electoral estadounidense confluyen preocupaciones globales, regionales y nacionales (incluidas las locales, domésticas y personales), puesto que en el mundo contemporáneo casi todos estamos “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

 Para una perspectiva global, es recomendable la entrevista concedida por Noam Chomsky a Antonio Baquero, publicada el 5 de noviembre en el barcelonés El Periódico y reproducida después por diversos medios electrónicos (véase: http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/noam-chomsky-incluso-ganatrump-sera-muy-peligroso-5610892 ).

Dice el reconocido intelectual estadounidense:

“Personalmente no me gusta ninguno de los dos. Y creo que Trump sería un desastre…El modo de desenvolverse de Clinton no es muy bueno. Lo más grave es que ninguno de los dos habla de los asuntos realmente importantes, ni plantean de qué modo van a enfrentarse a los grandes problemas”. Chomsky ofrece claves para comprender las raíces profundas del vuelco de una parte del electorado estadounidense hacia Trump, entre ellas la reacción de todo tipo de fundamentalismos frente a los progresos de las luchas “contra el sistema de privilegios, a su sistema de valores, a los valores del sistema patriarcal…”.

En recuadro de la entrevista, dedicado al libro de Chomsky: ¿Quién domina el mundo? (2016, Barcelona: Ediciones B) Baquero incluye una esclarecedora cita del autor: “Entre los Estados, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido de lejos el primero entre desiguales y sigue siéndolo. Continúa dictando en gran medida los términos del discurso global en un abanico de asuntos que van desde Israel- Palestina, Irán, Latinoamérica, la «guerra contra el terrorismo», la organización económica, el derecho y la justicia internacionales, y otros semejantes, hasta problemas fundamentales para la supervivencia de la civilización, como la guerra nuclear y la destrucción del medio ambiente”.

Con esa luz, ¿quién se pierde en nuestros enredos nacional domésticos? ¿Por qué mostrarse hipersensible frente a las declaraciones poco comedidas de Todd Robinson en Publinews la semana anterior?

Pero tómese nota, más que la amenaza carcelaria a partidos y diputados renuentes “a aprender”, debe llamar la atención el espaldarazo a Jimmy Morales: “Este gobierno tiene muchos retos significativos, pero sí está respondiendo”, Robinson dixit.

Ajá: ¿respondiendo a quién?

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