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Construyendo ciudadanía para una real nueva política

Guatemala es un país con graves problemas educativos, producto de la ausencia de políticas de Estado. Esa mala educación incluye el desconocimiento de lo que es ser un ciudadano, el rol que debe jugar en una sociedad y su compromiso en la búsqueda del bien común.

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Y es que ser un buen ciudadano implica muchas cosas en el comportamiento individual de las personas, con incidencia directa en el buen y mejor funcionamiento de la vida social. Ser un buen ciudadano tiene que ver desde nuestra actitud para con los demás, hasta con nuestros aportes al buen funcionamiento de nuestra comunidad, pasando por supuesto por el respeto irrestricto de la ley, para garantizar el Estado de derecho.

Ser un buen ciudadano implica ser cortés con los demás y hasta caminar correctamente en los espacios públicos, es decir, por el lado derecho. Por supuesto que sí conducimos vehículo también  implica hacerlo correctamente, sin cometer imprudencias que signifiquen violar la ley y atentar contra la correcta circulación del tránsito.

Ser un buen ciudadano significa cumplir con nuestras obligaciones tributarias y nuestras obligaciones familiares. Para los padres de familia significa enseñar a nuestros hijos que deben actuar correctamente y cumplir con todo lo que ya hemos citado anteriormente. Al final, todos sabemos que la primera y mejor escuela de la vida está en el hogar.

Solo un pueblo cuyos habitantes son conscientes de lo que es ser un ciudadano, tiene posibilidades de desarrollarse y crecer. Solo así, porque solo un ciudadano sabe que tiene derechos y obligaciones. Y sabe que si cumple con sus obligaciones, podrá reclamar el respeto total de sus derechos.

Y ser un buen ciudadano es solo el principio para contar con un sistema político de calidad, participativo y garante del bien común. Solo los buenos ciudadanos saben que su participación es importante en la toma de decisiones comunitarias y que, en buena medida, estas se toman en instancias políticas. Por lo tanto, un buen ciudadano tiene conciencia de su importante participación en la política y estará preparado para que su accionar sea productivo y positivo para la sociedad.

Los ciudadanos con formación política serán, por supuesto, personas capacitadas para la toma de decisiones que regirán la vida de los demás. Es decir, que construyendo ciudadanía en nuestros habitantes también construiremos una generación diferente de políticos. Sería un grupo de políticos con real conciencia de su papel ciudadano y comprometido con el desarrollo de un mejor país.

Hablamos de cambios profundos en nuestro papel individual dentro de la sociedad, pero también de una evolución en el comportamiento social que implique modificaciones positivas para el interés colectivo.

Si logramos finalmente provocar este tipo de cambios, hasta entonces podremos hablar de la práctica de una nueva política. Mientras tanto, hacerlo es ser iluso, pues los políticos de nuestro país a leguas demuestran su falta de compromiso ciudadano y más bien accionan en defensa de intereses particulares o sectoriales.

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