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De kaibiles, narcotraficantes y corruptos

victor-ferrigno

El Día de Muertos fue trasladado el Fantasma al paraíso del norte, junto a su reina, la mujer que lo acompañó hasta al infierno. Parece letra de narcocorrido, pero es cierto. El narcotraficante Marlon Monroy Meoño, el 3M, fue extraditado a los Estados Unidos, junto con su esposa, Cynthia Cardona, exreina de belleza.

Funcionarios de alto nivel del Ministerio de Gobernación sindican a Monroy Meoño de ser el operador del caártel de Sinaloa, y lo consideran el narcotraficante más importante del país. El Ministro Francisco Rivas lo señala de conspirar para asesinar a la Fiscal General, Thelma Aldana, cargo que el 3M niega rotundamente.

El Fantasma estudió en el Instituto Militar Adolfo Hall, luego ingresó al Ejército donde, tras 12 años de servicio, alcanzó el grado de teniente, y las especializaciones de kaibil, francotirador y paracaidista. Ese expediente refleja que sus aptitudes son operativas, no es un estratega. Se retiró voluntariamente en 2004 de “la institución más linda del mundo”, porque vio que de nada sirve la lealtad cuando “todos los altos cargos son corruptos”, declaró el 3M a la revista Nómada, la cual realizó un excelente reportaje sobre su poder en la cárcel de la Brigada Mariscal Zavala, donde soldados y guardias penitenciarios temblaban con la sola mención del Fantasma.

Evidentemente, el narcotraficante no se escapó porque no le dio la gana, pues nunca le pusieron límites al ingreso de visitas e insumos. Lo anterior evidencia que altos mandos del cuartel y del sistema penitenciario están recibiendo mucha plata, al grado que el ingreso del entrevistador, Gabriel Woltke, ni siquiera quedó registrado y, al salir, el vehículo no fue inspeccionado.

La extradición del 3M fue solicitada por la Fiscal A, del Distrito Sur de Miami, Florida, que lo sindica de haber ingresado, por lo menos, media tonelada de cocaína a territorio estadounidense. A la esposa le incautaron casi un millón de dólares, en un operativo, en diciembre de 2015.

El presidente Jimmy Morales firmó raudo la extradición, pues el Fantasma le confirmó a la revista Contra Poder que le entregó medio millón de dólares al hijo del vicepresidente Jafeth Cabrera, para financiar la campaña del FCN. Esta revista publicó un detallado perfil del 3M, en el que se autodescribe como un especialista en entrenamiento de guardias de seguridad para narcotraficantes, como Juancho León, para lo cual reclutaba militares de baja.

Por lo menos dos preguntas surgen de la información anterior: ¿Por qué la prensa nunca supo nada de Monroy Meoño, hasta su captura? Y ¿por qué carecía de orden de aprehensión hasta que la DEA solicitó su captura? Es evidente que el Fantasma es apenas un actor de una estructura criminal de gran envergadura, capaz de ocultarlo de los medios y de librarlo de la persecución criminal.

Los periodistas, reporteros y columnistas, debemos reflexionar sobre este caso, y darnos cuenta que investigamos, reporteamos y opinamos sobre miembros del crimen organizado, según la información que nos van filtrando órganos de inteligencia, legal y criminal; nos ponen la carnada y la mordemos.

Por experiencia sé que es peligroso y difícil indagar sobre quiénes están detrás del escenario, moviendo a títeres como el 3M, pero debemos cavar más hondo, pues nos están hundiendo entre la mierda del narcotráfico, el crimen y la corrupción. Como sentenció el Fantasma: “Uno debe saber cuándo hablar, cuándo callar, cuándo retroceder y cuándo avanzar”.

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