El Siglo

Los bloqueos son un chantaje

todos nos fastidian los bloqueos.  Nos hacen perder el tiempo; nos impiden llegar a citas importantes o incluso nos pueden causar la muerte ante una emergencia en la que tengamos que ir a un hospital.

Todos perdemos. Perdemos nuestro día, perdemos dinero, tiempo, y las empresas pierden muchísimo. Los trabajadores llegan tarde o no llegan a sus trabajos, las máquinas se paran, la producción cae, y entre paros y arranques ocurren desperdicios, falta de producción y un enorme incremento en costos. Todo esto no lo pagan los que le impiden el paso a los que no están protestando. Lo pagamos todos.

La única razón para que las organizaciones como Codeca, CUC y todas las organizaciones que se aprovechan de los reclamos de los transportistas para protestar por temas que no tienen nada que ver con ellos es llevar agua a sus molinos. Los de Codeca han estado robando energía eléctrica desde hace tiempo y lo que quieren es que se nacionalice el servicio para que ellos no paguen directamente.  Al final, es un espejismo, pues todos pagaremos el pato. Los del CUC, con su mala asesoría han caído igualmente en las manipulaciones de la izquierda radical para conseguir tierras que no les pertenecen. 

Quienes los manipulan están ideológicamente comprometidos con el comunismo y el chavismo del siglo XXI.  De hecho, entre sus peticiones incluyen que cesen los ataques criminales contra los pueblos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina. En realidad, lo que piden es que la justicia no les afecte a quienes han violado el Estado de derecho y han sido corruptos, siempre y cuando sean de su ideología. Piden justicia para los demás, pero no para ellos. Lo mismo demandan de sus dirigentes que han sido encarcelados por cometer hechos delictivos.

Los transportistas están pidiendo que se resuelva un problema de restricciones de horarios. Pero equivocan la forma de hacerlo, y ahora se les han unido todas las demás organizaciones que siempre buscan hacer daño para terminar chantajeando al gobierno. No son muchos, pero saben dónde se debe bloquear para causar el mayor daño posible. 

Hasta ahora, el gobierno no ha podido proteger a los ciudadanos que quieren movilizarse de estos abusos. La gente está cansada de estos bloqueos y, contrario a lo que piensan los que bloquean, el pueblo se les ha puesto en contra. El gobierno, en su desesperación y falta de poder para controlarlos, no debe caer en el chantaje. Debe mantener las vías libres para defender el derecho de movilización de los habitantes del país, que son la mayoría y no este pequeño grupo.

No veo posibilidad de que se puedan cumplir las peticiones de los del Codeca ni del CUC, ni de otras organizaciones que buscan el caos para obtener algo a cambio. Sin embargo, creo que el tema de las restricciones de horario en la ciudad debe tener más discusión y buscar formas alternativas.  Se me ocurren muchas, pero son de mediano y largo plazo. Lo mejor será que se facilite la construcción de carreteras privadas (ya hay una en funcionamiento) y que se cobre por el uso de las mismas con tarifas diferenciadas dependiendo de la demanda que haya. Lo mismo pienso que debería hacerse en la ciudad. 

En fin, creo que los transportistas equivocaron su estrategia con lo de los bloqueos, pues además de generar rechazo se les han sumado grupos delictivos que quieren llevar agua a su molino. Es mejor que den soluciones, al igual que los industriales, pues tienen buena parte de la razón en este tema de las restricciones de horario y el problema del congestionamiento vehicular en las carreteras y calles de la ciudad.

.
.