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Los medios deben saltar del qué al por qué

Durante tres décadas me he dedicado a ejercer el periodismo, una profesión que me apasiona y en la cual también laboro como profesor universitario. Recientemente, estuve invitado a un interesante taller sobre periodismo investigativo, auspiciado por el Banco de los Trabajadores. Los conferencistas, venidos de Colombia, El Salvador y México, contaron interesantes experiencias y compartieron sus conocimientos con un grupo de periodistas guatemaltecos de distintos medios de comunicación.

Pero hubo una discusión que me pareció ser la más interesante, desde el punto de vista de la crisis económica que enfrentan muchísimos proyectos periodísticos en el mundo entero y de la cual los medios locales no escapan. Se habló en ese momento de la competencia que los medios tradicionales intentan sostener contra las redes sociales, ante lo cual se concluyó en algo que he venido sosteniendo durante ya hace varios años. Los medios tradicionales deben comprender que se debe evolucionar y ceder espacios, pues la internet y las redes sociales son fenómenos ante los cuales resulta muy complicado competir en igualdad de condiciones.

El problema es que se quiere mantener esa competencia, pensando en que por ser marcas establecidas se puede sacar ventaja ante las redes. Y eso es, no solo falso sino que también absurdo. Hay que entender, de una vez por todas, que las redes sociales han copado ya el espacio para informar sobre los hechos de la actualidad. Se encargan de contarnos QUÉ pasa desde muchísimas visiones, e intentar competir con ellos horas después es obvio que nunca resultará.

Los medios como los periódicos, las radios y los noticieros de televisión deben ir buscando desde ya nuevos formatos informativos y decantarse por el POR QUÉ. Ese paso evolutivo puede dar sin duda un buen resultado. La audiencia está ávida de saber por qué pasan las cosas, pues en la internet y las redes sociales reciben abundante información sobre lo que pasa y con una inmediatez asombrosa.

Pero en 140 palabras o espacios un poco más abiertos como el Facebook, resulta casi imposible explicar la razón de los fenómenos. Allí está entonces el nuevo espacio de los medios. En Guatemala se necesita la reinvención, pero antes se debe aceptar que se va por el mal rumbo. Dicen que quien no acepta que tiene un problema, jamás podrá resolverlo. Y eso es precisamente lo que están padeciendo los medios guatemaltecos.

Estoy seguro de que el día en que se acepte esta situación, ese día comenzará el cambio y la evolución que lleve a las audiencias a reposicionar su atención en los medios tradicionales. Insistir en que los medios no deben, como tales, emitir interpretaciones y análisis de los hechos es un error. Lo que no debe hacerse es intentar aparentar ante la audiencia neutralidades inexistentes, cuando las publicaciones dicen todo lo contrario.

Si se cuenta con pruebas para demostrar lo que se afirma, pues hay que decirlo y explicar por qué nos parece que las cosas deben ser como pensamos. Lo contrario es hipocresía, deshonestidad y falsas neutralidades que no nos hacen sino daño frente a las audiencias.

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