Home > Editoriales > Planificar el futuro

Planear es prever el futuro. Identificar los objetivos y establecer los planes de acción para conseguirlos, mediante recursos, plazos etapas y mediciones. La planeación estratégica debe ser entendida como un proceso participativo, que no va a resolver todas las incertidumbres, pero que permitirá trazar una línea de propósitos para actuar en consecuencia. La convicción en torno a que el futuro deseado es posible, permite la construcción de una comunidad de intereses entre todos los involucrados en el proceso de cambio, lo que resulta ser un requisito básico para alcanzar las metas propuestas.

El proceso de planeación debe comprometer a la mayoría de los miembros de una organización, ya que su legitimidad y el grado de adhesión que consiste en el conjunto de los actores dependerá en gran medida del nivel de participación con que se implemente. Para el caso de Guatemala, aunque han existido planes de gobierno, estos se circunscriben al período para el que han sido electos, no obstante, haber suscrito tratados y acuerdos internacionales para alcanzar objetivos y nuestra Carta Magna establece que el fin del Estado es el bien común. Dentro de las instituciones del Estado de Guatemala, no existe coherencia entre planes y desempeño de los mismos, casi siempre actúan de apagafuegos, sin prever para el futuro, lo cual sucede cada vez que hay cambio de gobierno, dejando de lado las necesidades de la mayoría de habitantes que conformamos Guatemala.

Para poder hablar de futuro se hace necesario el concurso de todos los sectores que conforman la población, tanto empresariales, cooperativistas, asociaciones de productores micro y pequeños empresarios, trabajadores y campesinos, bajo un mismo objetivo: el desarrollo de Guatemala, dejando de lado intereses espurios y personalistas, ambiciones de poder desmedido que ha privado desde hace muchos años en los políticos tradicionales que cada día están más imbuidos en alcanzar su enriquecimiento o el poder absoluto en beneficio propio. Un futuro mejor es posible, si el Estado garantiza el cumplimiento de nuestra Carta Magna y realiza las funciones para las que se ha organizado, velando por el bien común y estableciendo eficientemente un sistema de pesos y contrapesos como parte de una verdadera República. Además, es necesario el aporte ya sea con impuestos o trabajo consciente de todos los habitantes que conformamos este bello país. Dejando de lado el odio y la sed de venganza que nos ha dejado la historia reciente de la guerra interna, para ello hay que pasar la página y repensar el futuro que queremos para nuestra nación bajo un estado de Derecho.

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