Home > Columnas > ¿Adónde va Guatemala?

No quiero pecar de pesimista. Tampoco de agorero ni de malos presagios. Se trata de un simple examen de realidad. Una radiografía textual de nuestra sociedad, de todo el cuerpo social, político y cultural. Basta leer la prensa o la radio en Guatemala para, a través de los  titulares y el contenido de las noticias, percibir un ambiente de malestar. Una atmósfera de insatisfacción y de rechazo a tanto crimen y a tanta corrupción, a la vez que se constata la poca preparación de nuestros gobernantes y políticos.

Durante el período pasado el Partido Patriota se dedicó a  robar mientras el Partido Líder abusaba del recurso de interpelación y citaciones de ministros al Congreso. Pero en el fondo estos corrompidos partidos estaban colaborando en una especie de matrimonio de conveniencia o concubinato de la corrupción. Vinieron la CICIG y el MP a descubrir La Línea, Amatitlán, IGSS, Cooptación del Estado y otros casos que dieron al traste con el mandatario, general Pérez Molina, y la vice Roxana Baldetti. La ola de protestas tuvo efecto. Los guatemaltecos perdieron el miedo de sali¿Adónde va Guatemala?r a la calle.

Con las elecciones en septiembre de 2015 se repitió sin embargo la escogencia de la política tradicional. Si bien el Patriota y Líder se han diluido, lo peor de esas bandas políticas emigró al partido oficial, el de los militares de Avemilgua. El transfuguismo vino a poner en evidencia que no había habido cambios reales y que el mismo presidente es incapaz de responder a sus propias promesas de campaña. Dejemos lo prometido a un lado; focalicemos en lo efectuado este primer año de gobierno y en las tendencias turbias con nombramientos inadecuados y declaraciones desafortunadas, mostradas con creces por el actual gobierno.

Ha terminado el beneficio de la duda que le dimos al presidente Jimmy Morales, y la fiscalización será mayor ahora. La gente se cansa y se desilusiona. Los más tímidos todavía dicen: “le falta experiencia”. La verdad, es mucha la experiencia que le falta, pero ante todo los tropiezos por falta de transparencia, carencia de valores políticos al no respetar las propias promesas de campaña y creer que Guatemala es una escena de teatro de comedia donde los huitecos pueden hacer bromas deplorables en vez de gobernar. Por ejemplo, hace unos meses el ofrecimiento de mano de obra barata al candidato republicano para construir el muro que detenga a los migrantes. Sí, ya sabemos que fue broma, pero de muy mal gusto y sumamente irrespetuosa con nuestros migrantes. Pareciera en verdad más un lapsus linguae que un mal chiste huiteco.

El capital político de Jimmy se agota a pasos agigantados. Si no realiza personalmente un giro de Copérnico, es decir de 180 grados, y se aleja de las malas compañías de militares corruptos hoy disfrazados de diputados y si no tiene el carácter de anteponer los intereses del Estado y de la nación guatemalteca, pondrá en los próximos meses al país en situación nacional e internacional comprometida, engorrosa y desfavorable en todo sentido.

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