Home > Columnas > Declaración de probidad: necesaria

Declaración de probidad: necesaria

Dice la Real Academia que la probidad es sinónimo de honradez y, últimamente, se habla mucho de la probidad, quizás por los muchos casos de corrupción que se han descubierto en el país a instancias de las investigaciones del Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

.

Esos múltiples casos de corrupción nos han llevado como pueblo a pensar y repensar en la clase política que tenemos. Obviamente, no es la más adecuada ni la mejor, por eso es que hay que luchar porque se mejore esa situación y tengamos una clase política verdaderamente comprometida con los intereses de los guatemaltecos y no con los intereses de grupos particulares.

La ley es para todos y los trabajos que deben hacer los que nos gobiernan deben ser para todos y quienes legislan, deben legislar para todos. Ahí en esas áreas están trabajando los políticos y por eso es que debe trabajarse también en la mejora de las regulaciones que se tienen para este grupo social.

Las últimas reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos tampoco fue la mejor, pero hubo y ese ya es un paso. Ahora como se ha acostumbrado a decir por la moda, estamos en la búsqueda, como sociedad, de una segunda generación de reformas, las cuales tienden a buscar una mayor democratización en los partidos políticos. Y, quizá, no hablemos de democratizar a los partidos porque realmente no lo son, de ahí, que los guatemaltecos, todos, debemos pelear porque así sea. Que se democraticen los partidos políticos y haya mayor participación para todos aquellos que en estos momentos no se atreven a hacerlo y que quizá podrían aportar mucho más que los actuales políticos que dominan nuestro país.

¿Y qué tiene que ver la probidad en todo esto? Pues mucho. Mucho, porque en las declaraciones de probidad que presentan los políticos y todos los que aspiran a un cargo público, debiera hacerse énfasis en todos los bienes que tienen y que los guatemaltecos sepan exactamente qué es lo que poseen para determinar con claridad y certeza si roban o no roban, si son o no son corruptos o, si se enriquecen ilícitamente.

La mayoría de políticos se escudan en que la ley no los obliga a hacer pública su declaración de probidad y he pensado durante mucho tiempo que, en realidad, aunque la ley no los obligue, sería un acto de buena voluntad demostrar su probidad, haciendo públicas sus declaraciones y que todos los guatemaltecos conozcan con transparencia lo que cada uno de los aspirantes a cargos públicos poseen.

Seguramente, quienes ganan bien,  podrán tener una mejora en sus ingresos y por ello, una mejora también en la calidad y cantidad de sus bienes, pero todo debe ser proporcional y no llegar a niveles en los que los bienes resultan  ser superiores a los ingresos que obtienen estos políticos, funcionarios o empleados públicos.

Un caso reciente es el de la jueza Jisela Reinoso, a quien se le ha demostrado no solo lavado de dinero, sino también, enriquecimiento ilícito ¿Por qué? Porque compró propiedades no solo de bienes inmuebles sino también de bienes muebles, que sobrepasaban en mucho los ingresos que obtenía como profesional del derecho en términos académicos en una universidad, así como los que obtenía siendo jueza de uno de los tribunales del país. Sumando los dos ingresos era imposible que ella pudiese haber adquirido esos bienes, de ahí que los guatemaltecos conozcamos realmente cuál es esa declaración de probidad, porque solo así podremos entender qué políticos, funcionarios o empleados públicos se enriquecen y quiénes no.

.
.

Leave a Reply