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El arte de Tepeu Choc e Isabel Ruiz esperan para sorprender

La muestra de Tepeu Choc se titula Secciones & fragmentos. Las líneas y el color son elementos importantes de la artista, pero hay mucho más que eso: cada pieza nos habla también de un proceso que generalmente parte de una concepción digital a un trabajo análogo, así como de un cuestionamiento constante al medio mismo. En Secciones & fragmentos, además de las líneas y su paleta, compuesta únicamente por seis colores, Choc explora las formas, comportamientos, recorridos, procesos, equilibrios y soportes de esas secciones y fragmentos que también dicen mucho de nosotros y de nuestros espacios.

“Para el artista todo comienza con la reflexión sobre el soporte mismo. Por eso cada uno de sus lienzos tiene un tamaño distinto, y en algunas ocasiones desaparece por completo y plasma la obra directamente sobre la pared”, puede leerse en el texto que acompaña a la exposición en la que podrán observarse obras realizadas especialmente creadas para la misma. Una de ellas es Rectángulo amarillo fragmentado, pieza en la que el artista invita al público a interactuar, pues consiste en filas y columnas azules que presentan la dispersión de un rectángulo amarillo fragmentado en pequeños cuadros que, además, pueden reconfigurarse, a manera de rompecabezas. Así, el patrón estará siempre disperso, siempre abstracto, siempre cambiante.

Por su parte, Isabel Ruiz integró su muestra con obras que son verdaderamente significativas para ella. El Project room se trata de una serie de trabajos que responden a experiencias que ha vivido, especialmente a los sucesos de desgracia y dolor, por lo que cada pieza es un refugio en el que Isabel se abre, se sincera, para encontrar sanación y un espacio de catarsis. “Toda mi obra trata sobre sacarle estética al horror”, menciona la artista.

En trabajos como Te espero y Se me hizo tarde, de la serie Fluidos Urbanos, se nos aclara mucho más esta obsesión de la artista con la gráfica y con la realidad social del país, pues su obra, por más poética y personal que se conciba, nunca se aleja de ser crítica.

Estas dos creaciones parten de escenas de asesinatos de choferes de buses en la Ciudad de Guatemala, que Isabel encontró en fotografías de periódicos y en la televisión. De estas imágenes, lo que rescata es el derramamiento de sangre que se extiende por las escenas. Ella los vio como dibujos. Estos después se convirtieron en trazos sobre un lienzo, como abstracciones gráficas de una escena violenta. Lo literario es también un elemento que jamás abandona su obra, por lo que también narra historias anónimas con frases que aluden a lo que estos choferes pudieron haber dicho o escuchado antes de un inminente final.’

Así, Isabel nos invita a la reflexión sobre una emergencia social a través del arte como una vía de sanación personal que también le sirve para comunicar, registrar y denunciar la historia.

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