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Indicadores de nuestra mala situación

El ritmo del crecimiento poblacional está decreciendo, no mucho pero cae. Eso es bueno para un país como el nuestro: pobre. El problema es que el ritmo de crecimiento del producto interno bruto (PIB) también lo hace y eso es casi como la famosa suma 0. Es decir que nos estancamos, y lo peor es que con indicadores a la baja.

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Esos son algunos de los hallazgos de la última encuesta de Empleo e Ingresos presentada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para  el primer trimestre del año, pero cuyos datos se dieron a conocer a principios de septiembre. Las cifras son menos alentadoras si tomamos en cuenta que, según las cifras del Banco de Guatemala (Banguat), los últimos dos años habrían registrado tasas de crecimiento del 6%. Por supuesto que algo increíble, pero así declarado por el Banguat.

Siguiendo con la lectura del informe, puede apreciarse que la población económicamente activa (PEA) para este año estaría compuesta por 6.6 millones de personas. Y aun cuando la participación de la mujer ha venido creciendo conforme pasan los años, en total sigue siendo inferior a la participación masculina dentro de la PEA. La carga masculina registra un 64.8% y la femenina, 35.2%. Del gran total, un tercio se autoidentificó como población de origen indígena.

Otro dato a resaltar es que entre los guatemaltecos en edad de trabajar, en el área rural destaca que los menores de 24 años superan en el área rural a los de cualquier otra área geográfica. En términos porcentuales, incluso es mayor que el total. Pese a la evolución del comercio y los servicios, la agricultura continúa siendo la principal actividad económica encargada de absorber la mayor cantidad de fuerza de trabajo. El 28.8% de la población ocupada lo está en actividades agropecuarias. Y llama poderosamente la atención que la mayoría de población ocupada carece de un contrato laboral. Sin contar que el 31.2% labora en condiciones riesgosas por temperaturas extremas, un 26.4% con humo y polvo y un 22.5% con humedad.

Pero eso no es todo. La mayoría no está afiliada al IGSS. Un 77.1% del total de asalariados carece de afiliación, una característica que se repite en todas las áreas geográficas, pero que se magnifica en el área rural. A lo anterior debe agregarse que la mayoría de trabajadores asalariados no recibe prestaciones como el bono 14 y el aguinaldo, característica únicamente invertida en el área urbana-metropolitana.

Estas y otras características hacen que el sector informal siga creciendo. Por años se ha dicho que este representa el 65% de la PEA. Sin embargo, los datos de esta encuesta reflejan que ahora sería del 69.8%. El resto de la encuesta refleja los ingresos, abriendo esa segunda parte con el informe de que el promedio nacional es de Q2,311 mensuales; es decir, menos que el salario mínimo establecido. Esa situación no es similar en el área rural, donde el promedio de ingresos mensuales solo llega a Q1,480. Una somera revisión de estos indicadores solo puede llevarnos a la conclusión de que seguimos sin superar nuestros males históricos. Malos salarios y trabajos para mano de obra poco calificada.

Trabajar en mejorar esa situación es urgente. Pero la voluntad para hacerlo no se logra divisar, ni a nivel del Estado ni a nivel privado. Así es que mientras la situación siga tal cual, seguro Guatemala seguirá siendo un país pobre. Incapaz de producir bienes caros y elevar así la magnitud del PIB, y manteniendo tasas de crecimiento poblacional .

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