Home > Columnas > Se les muere la infancia

El sábado se celebró el Día Internacional del Niño, fecha especial para reafirmar los derechos universales de los infantes. La Convención sobre derechos del Niño proclama que tienen derecho a cuidados y asistencia especiales, a crecer en el seno familiar, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.  

Con base en estas aspiraciones en definitiva las prisiones no son lugares para que vivan niños, porque están marcadas por la inhumanidad, la corrupción y la inseguridad. 

Sin embargo, en prisión viven muchos niños hasta de 4 años junto a sus madres. Ellos son los únicos del Sistema Penitenciario (SP) que podemos decir rotundamente que no han cometido ningún delito para estar ahí. Muchos ni siquiera tienen nombre, alimentación apropiada para su desarrollo, y menos un ambiente agradable para vivir.

Es triste saber que esos niños viven en un ambiente de violencia pura: a diario observan a personas que consumen drogas, que tienen relaciones homosexuales frente a ellos, o bien ellos son víctimas de abusos sexuales o maltrato emocional. Es triste comprobar que quizás mucha de la culpa de lo que serán en el futuro: pandilleros o delincuentes, la vamos a tener nosotros como sociedad porque sus recuerdos serán únicamente la vida entre rejas y la violencia.  A pesar de esas condiciones, algunos jueces, contrario al interés superior del niño,  ordenan que los ellos vivan después de 4 años, en la cárcel.

Pareciera que esos niños están invisibilizados porque el SP no prevé gastos para comida, vestido, higiene o atención pediátrica.  Penosamente el control de las autoridades administrativas y judiciales de la situación del niño no existe, y muchas  veces están en prisión solo como escudo de la madre ante situaciones disciplinarias.

Este asunto me levanta la piel, pues si hay alguien en ese medio que merezca esa calificación de colectivo requerido de protección especial, son los niños. Hay que ponerle un alto y decir  que deje todo el mundo de aprovecharlos para sus fines y empiecen por atender sus necesidades básicas: tener comida idónea para su edad.

Observo la dificultad para abordar de golpe toda la problemática de los privados de libertad pero pienso que es posible, desde ahora, intervenir en grupos de reclusos requeridos de exclusiva atención: Niños en prisión acompañando a sus madres.

En el Acuerdo Ministerial 64-2016 se propone crear guarderías cerca de los centros de detención para hijos e hijas de las mujeres privadas de libertad, a cargo de las secretarías de Bienestar Social y de Obras Sociales de la Esposa del Presidente, pero mientras se implementa ese proyecto, se requiere convocar a todas las fuerzas sociales para las atenciones básicas. 

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