Home > Columnas > ¿Blanco y negro a colores?

Si usted pertenece a mi generación es posible que recuerde los televisores que transmitían en blanco y negro, no importa de qué se tratara, no podíamos tener la claridad de los colores en la imagen, todo era una escala de grises. Aún recuerdo cuando mi papá llevó nuestro primer televisor a color, la extraordinaria pantalla de 14” pareció inundar la habitación y los colores de los programas iluminaron con su luz radiante todo ese espacio.

Y usted ¿vive en blanco y negro o a colores? Algunas veces pareciera que nos gusta vivir en el blanco y negro de la monotonía, la rutina y perdemos la maravillosa oportunidad de visualizar más allá del quehacer cotidiano dejando pasar lo que la vida nos puede presentar para que logremos disfrutar de ella.  Aunque, en este caso particular, no necesariamente la vida es la que nos debe pintar el panorama a colores, más bien se convierte en nuestra opción la de pintar la vida a colores.   

Estuve haciendo una breve búsqueda del significado o connotación de los colores y me parece adecuado que se los comparta, creo que cada uno de estos nos puede ser útiles para darle pincelazos de diferencia a nuestros días:

Rojo: es el color de la pasión, el que nos anima a que amemos lo que hacemos y que hagamos las cosas con amor. Hacer las cosas con pasión sin lugar a dudas es un generador de diferencia en lo que desarrollamos.

Anaranjado: el color del optimismo, no el que niega la realidad, sino el que tiene la capacidad de ver por encima de ella cuando se añade el esfuerzo y dedicación constante.

Amarillo: los expertos lo ven como el color de la creatividad y, en este caso en particular, es el que nos desafía a ver cada día como una nueva oportunidad única e irrepetible de vivir cada día de manera diferente.

Verde: la esperanza de saber que si seguimos haciendo las cosas de la manera correcta, en el tiempo correcto encontraremos el resultado anhelado.

Azul: es el color de la confianza, el que nos desafía a ser personas confiables, generar espacios y ambientes confiables y seguros.

Morado: el color de la espiritualidad, no de lo religioso, sino de esa necesidad interior de alimentar nuestro espíritu para hacer cambios desde nuestro interior para reflejarlos en el exterior.

Blanco: el color de la paz, de la armonía.  Este color, al añadirlo a nuestra paleta de colores, nos brindará la oportunidad de tomar mejores decisiones.

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