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Un país habitable y saludable

¿Cuándo fue Guatemala un país habitable? La respuesta varía dependiendo de quién responda la pregunta. Según la antigua generación terrateniente y autoritaria, durante el régimen del general Jorge Ubico no había ladrones y abundaba la tranquilidad. Pero hay testimonios que dan cuenta del aparato represivo del ubiquismo, la pobreza y el racismo.

Durante la Primavera Democrática (1944-54) el país fue más habitable para las grandes masas campesinas y para los obreros y trabajadores. Reforma agraria, creación de empleo, programas sociales y un cúmulo de conquistas culturales y sociales. Todo echado abajo en 1954. No se permitió construir un país capitalista moderno.

Con el conflicto armado interno (1962-1996) el país se hizo menos habitable para los campesinos y en especial el sector indígena de la población. Masacres, tierra arrasada, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales y refugiados internos. Guatemala se tiñó de sangre y la pobreza se profundizó. La violencia se volvió parte del folclor, como decía un general del siglo pasado de cuyo nombre no quiero acordarme. Es el país que heredaron las actuales generaciones que no sobrepasan hoy los 30 años.

Guatemala no es un país habitable; ni saludable. La situación rural es frágil frente a los embates de la naturaleza; así se demostró con creces en diversas catástrofes naturales que han azotado el país en los últimos años y que han puesto al desnudo la vulnerabilidad de amplios sectores sociales en toda la república.

A pesar de los grandes avances contra la impunidad, gracias a la Cicig y al Ministerio Público, el narco y el crimen organizado mandan todavía en casa, con sus narcoempresarios, narcodiputados y narcogenerales. Se han mantenido las estructuras invisibles de un aparato criminal que nunca se desmontó totalmente.

En el siglo XXI hemos tenido cuatro gobiernos dentro del sistema de democracia representativa. Pero la última década ha sido de más pobreza, violencia e inseguridad, extorsiones, corrupción y narcotráfico. La democracia no ha suministrado los satisfactores esperados y esto ha venido a reforzar las actitudes autoritarias. La salud de los guatemaltecos es muy mala debido a la desnutrición y a una nutrición sin calidad basada en azúcar y carbohidratos, comida rápida, etcétera.

Poco se analizan las causas estructurales que han dado origen a la actual situación. Porque la pobreza no surgió hace cuatro años. La inseguridad, tampoco.    

Se tiende a idealizar nuestro pasado autoritario y resurge la figura del general Ubico como símbolo del orden y paradigma del poder. El país retrocede ideológica y moralmente al pasado. Un país impregnado hasta los huesos de autoritarismo. De ahí que surjan aspavientos dictatoriales y chafarotescos como el fallido decreto de estado de prevención firmado por todos los ministros, incluso la cartera de Salud. Mala salud hay en Guatemala desde todo punto de vista. La pregunta obligatoria resulta siendo: ¿Cuándo y cómo se convertirá Guatemala en país habitable y saludable?

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