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El sainete fue la pieza teatral cómica y popular durante siglos. Tres hechos coinciden con esta caracterización, no más que uno posee tintes más bien trágicos y los otros dos son más que una comedia, representan lo que la sociedad guatemalteca ha visto durante décadas: circo, impunidad e incumplimiento de las normas más elementales.

En el primero, el exjefe de la Fiscalía de Derechos Humanos, Orlando López, del Ministerio Público, lo señalan de homicidio culposo, tras verse involucrado en un accidente de tránsito, en el cual falleció una persona. Lo grave no es el hecho en sí, sino darse a la fuga e incumplir la autoridad de la que estaba investido. López tuvo a su cargo casos como la masacre del Plan de Sánchez, el de Ríos Montt y el de Creompaz. Algunos especialistas en derechos humanos señalan sus dudas y exigen todas las garantías judiciales para el acusado.

Por otra parte,  los bienes del prófugo de la justicia, el exdiputado Baudilio Hichos, serán objeto de extinción por el juez Marco Antonio Villeda. Hichos es acusado de contratos anómalos de alquiler y remodelación de un edificio de su propiedad y firmados con el IGSS mediante fraude y tráfico de influencias. Sin duda existe una desproporción entre el salario que devengó como diputado y los bienes muebles e inmuebles que logró amasar. El caso del sindicado es paradigmático porque desde hace décadas arrastra un umbroso expediente de violación de los derechos humanos durante su actuación en la extinta Policía de Hacienda.

Por último, luego de varias semanas, los diputados del Congreso de la República votaron por suspender temporalmente a Luis Rabbé. El procedimiento lo establece la Ley Orgánica del Organismo Legislativo. Fernando García Gudiel, postulado por LIDER ocupará la plaza del también prófugo excongresista. Desde que se giró la orden de captura por el caso de plazas fantasmas, e investigado por el MP y la CICIG, Rabbé se refugió en Nicaragua, evadiendo la justicia.

Estos casos, complejos, trágicos y aleccionadores, dejan entrever no solo la rispidez del presente, sino el caos de un pasado para nada épico. Muchos de los hechos no reposan sobre simples especulaciones. Los niveles de corrupción e impunidad confirman lo que era vox populi en relación con la vinculación entre poderes oscuros y la hoy llamada vieja política, es decir, la política sin escrúpulos.

Como es obvio, el asunto terminó mal para los excongresistas y en el caso del exfiscal, estará por determinarse si son válidos los delitos que ahora se le imputan. Así, más que circo, sainete. Sainete porque semeja una falsía, en la medida que entra de lleno en la conciencia, como en el perjurio.

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