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Por esto estamos como estamos

Los guatemaltecos nos sumergimos en tantos laberintos coyunturales, desperdiciando nuestras energías en criticar, condenar o discutir, respecto a aspectos intrascendentes. Que si Morales se quedó dormido o no. Que si una joven neoliberal es vulgar o no. Que si los exfuncionarios de la UNE van a ser juzgados o no. Que si Luis Rabbé anda en Managua o no. Que si Thelma Aldana será candidata presidencial o no. Y cientos y cientos de especulaciones, que se encargan de nebulizar nuestras consciencias.

Nos desentendemos de temas verdaderamente trascendentales:

1. La pobreza. Esta afección está expandiéndose vertiginosamente, la dieta de los guatemaltecos es de las peores del mundo. El 70 por ciento de la población vive en pobreza o pobreza extrema. Miles de connacionales pasan hambre día a día. ¿Existe alguna política pública sostenible y trascendente que usted conozca respecto al combate de este desgarrador flagelo? No, no la conoce, porque no existe.

2. La explosión demográfica. Este tema ya no debe considerarse bajo el obtuso criterio religioso o político. Cada día nacen 1200 niños en Guatemala. Casi medio millón al año. No sería problema si tuviésemos cómo garantizarles vivienda, salud y educación. Pero al no ser así, más niños en esas condiciones, es profundizar la tragedia. El 70 por ciento de los niños padecen desnutrición y cientos de miles, desnutrición crónica. ¿Qué tipo de estudiantes, trabajadores y seres humanos en general tendremos en tan solo 10 años más? ¿Conoce usted alguna política pública efectiva en materia de educación y salud reproductiva? No, no la conoce, porque no existe.

3. La violencia. Cientos de negocios medianos y pequeños cierran cada día producto de las extorsiones. Muchas de las grandes empresas simplemente ya no operan en amplias zonas rojas de todo el país. Seguimos con una tasa de homicidios que no baja de 20 víctimas al día, aun cuando las instancias gubernamentales vinculadas en la materia traten de presentar cifras menores. Y la violencia intrafamiliar secular, apuntalada por el avance de las precariedades materiales, está alterando la estabilidad emocional de muchos padres. ¿Conoce usted de alguna política pública efectiva para enfrentar la violencia en todas sus manifestaciones? No, no la conoce, porque no existe.

4. El implacable deterioro de nuestros limitados recursos naturales. Hemos destruido ríos, lagos, bosques y contaminado océanos. Acciones como la minería irresponsable y voraz, así como la reacción a cambios culturales menos contaminantes, están destruyendo nuestro entorno natural. ¿Conoce usted respecto a una política pública eficaz para recuperar y preservar nuestros recursos? No, no la conoce, porque no existe.

Los guatemaltecos -parece ser- no tenemos consciencia de nuestros actos. No tenemos prioridades, exigimos derechos ante todo y por todo, pero jamás cumplimos con nuestras obligaciones. Evadimos la realidad, nos negamos a verla y enfrentarla. Por eso, los distractores abundan y crecen. Maravilloso escenario para que los criminales, los corruptos y los oportunistas, sigan aumentando, en lo que alguna vez fue el país de la “eterna primavera”.

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