El Siglo

¿Es usted un ángel?

Por Licda. Claudia Massis

Dicen que para ser un ángel no hay que tener alas, solo hay que ser especial en la vida de otra persona. Y con tal premisa, esos seres mágicos que nos llenan de energía, y a los que incluso damos poderes sobrenaturales, están por todos lados.

Pareciera que trabajan de día, de noche y hasta en feriados, porque cuando se necesitan aparecen en diferentes etapas de nuestra existencia. Quizá no crea en esos querubines, pero déjeme decirle que tal ha sido su impacto y presencia, que existe la angeloterapia, una técnica para curar, sanar y armonizar diversos aspectos de la vida.

Si son tan famosos y andan por aquí y por allá, cambiándoles la vida a las personas, se preguntará por qué usted no se ha cruzado con alguno. Existen dos razones para ello: la primera se llama escepticismo, que es cerrarse a la posibilidad de creer que son reales. Y la segunda, que su vida ajetreada no le permite detenerse, sentir y  agradecer las bondades de uno.

Pero déjeme decirle que hace unas semanas usted tuvo unos cuantos de ellos cerca, y ni siquiera se percató. No los vio, porque esos serafines, a los que todos tenemos acceso, no visten de blanco reluciente ni llevan aureola. Dichos seres de luz, que son de carne y hueso, llegan a su vida en forma de niño, hombre mayor, vendedor, enfermera, maestro, amigo, ministro religioso, entre otros, para brindarle una visión más positiva y optimista.

Ahora ya se dio cuenta de que está rodeado de ellos, y ese acompañamiento o palabras de afirmación que llegaron a usted en momentos de angustia, tristeza o ira, eran mensajes angelicales. Pero eso de los espíritus celestiales no se queda ahí. Le comparto que, a lo mejor, usted puede ser uno de ellos.

Pregúntese cuántas veces ha dado de su tiempo para escuchar problemas ajenos. En qué situación su WhatsApp fue oportuno a quien requería ánimo. Recuerde cuándo compartió su comida y sació el hambre de alguien. Se da cuenta de que usted puede ser un ángel que brinde a otros un haz de esperanza, para seguir creyendo que el mundo todavía es un lugar maravilloso para vivir.

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