Home > Columnas > Trump puede ser presidente

La semana que comenzó el domingo continuó con las buenas noticias para el candidato Trump. La encuesta CBS News y New York Times (NYT), entre votantes probables, arrojó prácticamente un empate técnico entre Hillary Clinton y Donald Trump. Lo mismo ocurrió con un sondeo electoral realizado por FOX News.

Estas mediciones abren, por vez primera, señala Steven Shepard, un camino para que la candidatura de Trump se imponga en el colegio electoral, el órgano definitorio de las elecciones estadounidenses.

“Hace solo seis semanas”, señala Shepard, “la ventaja de Hillary en el colegio electoral parecía insuperable”. Hoy, continuó, Donald Trump obtendría tantos votos en esa institución como Hillary Clinton.

Esta nueva evaluación de las posibilidades electorales de Trump constituye el polo opuesto del artículo de Tim Alberta, publicado el 30 de agosto en la revista National Review, en el cual, después de un análisis electoral concienzudo, Alberta indicaba la imposibilidad de que Trump pudiera alcanzar los 270 votos necesarios para obtener la presidencia de los Estados Unidos.

Mientras que el artículo de Alberta alentó el pesimismo en las filas del Partido Republicano, las nuevas tendencias electorales, señala Shepard, han propiciado una ola de entusiasmo.

Este nuevo panorama no llegó como una sorpresa completa a Steven Shepard. El 9 de septiembre él había detectado, entre un grupo focal de operadores políticos republicanos, una confianza creciente de que Trump podría emerger vencedor en noviembre.

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Cómo se deterioró la ventaja de Clinton sobre Trump?

Según Charles Krauthammer, el nuevo equipo de la campaña de Trump, dirigido por Kellyanne Conway, ha trabajado sin cesar en el rediseño de la imagen del candidato republicano como alguien investido de estatura presidencial y empatía.

Esto es posible, explica Krauthammer, porque vivimos en una época de memoria muy frágil y efímera. “En estas elecciones”, apunta, “no hay pasado”, pese a que se cuenta con los videos. Sencillamente se niega y se ignora.

Pero si eso no basta, continúa Krauthammer, se inventan todos los estilos y formas de Trump que sean necesarios para neutralizar los ataques. Cuando Hillary ataca el racismo de Trump, se inventa un Trump sensible a la minoría afroamericana.

Si se trata de la minoría latina, entonces se inventa un Trump que diluye su mensaje antiinmigrante.

Hasta el momento, la campaña republicana ha logrado generar una imagen moderada de Trump.

Por eso, pese a contar con una publicidad mayor y una mejor organización, el esfuerzo de la campaña de Clinton para debilitar a Trump ha resultado inútil. En consecuencia, Hillary ha retrocedido y Donald ha avanzado.

Los ataques negativos contra Trump, señala Bill Kristol, otro prominente neoconservador, no bastan. Hillary, dice Kristol, tiene que crear un mensaje positivo que presente el argumento de que es ella, y no Trump, quien debe dirigir Estados Unidos.

Trump, indica Kristol, ha puesto las cartas sobre la mesa: dura política de migración, renegociación de los acuerdos comerciales y abandono de las guerras en el Medio Oriente. Frente a esas propuestas, continúa Kristol, ¿qué ofrece Clinton? A estas alturas, queda claro que utilizar solo la descalificación de Trump no es suficiente para Hillary.

Si dentro de una semana, advierte Nate Silver, las encuestas electorales revelan un deterioro adicional de la candidatura de Clinton, los demócratas deberían entrar en un estado de pánico.

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