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¿Independencia o dependencia? 

La aprobación de la Declaración de Independencia devino especialmente porque los criollos deseaban afirmar su poder económico, obtener dominio del sistema, percibir más ganancias sin que estas fueran a parar a España, sino a sus bolsillos. Así, luego de un movimiento minoritario, el 15 de septiembre de 1821, en una reunión convocada por Gabino Gaínza, a la que acudieron miembros de las élites sociales, llamados posteriormente próceres de la independencia, se suscribió tal documento.

 Vemos, entonces, que el movimiento independentista fue organizado por la burguesía, pero no para beneficio de la población sino en su lucha por el control del mercado. La burguesía nacional emergente, al ver limitado su desarrollo por las políticas españolas impuestas, optó por la ruptura que suponía la independencia para asumir el control de su propio mercado frente a la injerencia extranjera.    

Sin embargo, se ha demostrado que ni siquiera la independencia evitó la penetración del capital extranjero a Guatemala, en parte por la debilidad económica y financiera con la cual surgió la nueva república y también por los ajustes y medidas que llevaron conjuntamente el poder imperialista y la burguesía nacional, utilizando el poder que les aseguró el nuevo Estado. Eso explica que la burguesía ha compartido el control y poder económico con las potencias imperialistas en cada momento histórico.  

Ahora que llegamos a 195 años de la firma del Acta de Independencia, nos podemos dar cuenta de que nuestros países nacieron pobres, impedidos, entregados, analfabetos, y con el poder en pocas manos. Se han dado exiguas transformaciones sociales, alcanzadas por distintos movimientos obreros e intelectuales, pero continúa casi la misma estructura social y económica. 

Aún es válido decir que aunque somos independientes formalmente, seguimos siendo dependientes, porque la independencia se construye desde dos lados: el lado del poder, es decir el gobierno con voluntad independentista, que el país tenga un ritmo y modelo autónomo, y por otro lado, incentivado por la gente con pensamiento autónomo y capacidad de entender que la independencia es algo valioso que puede tener el ser humano y una nación. 

No hay nada peor que depender de otros países, y lamentablemente nosotros aún seguimos siendo dependientes de otros poderes; no somos independientes realmente porque, como lo dijo Eduardo Galeano, la independencia es una tarea por hacer, es algo que aún intentamos realizar, no somos todavía libres e independientes, porque para serlo, debemos ser dueños de nosotros mismos, caminar con nuestras propias piernas, pensar con nuestras cabezas y sentir con nuestros corazones. 

Así que, como guatemaltecos tenemos la tarea de pensar de forma autónoma, ser originales, terminar con la dependencia y encadenamiento y contribuir con Guatemala.

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