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Cristiano tuvo el mejor año colectivo de su carrera.

Cristiano Ronaldo (Funchal -Madeira-, 05/02/1985) puso el broche al que califica como “mejor año colectivo” de su carrera, con el título al mejor jugador de Europa tras una temporada de ensueño, protagonista de la Undécima Liga de Campeones del Real Madrid y de la primera Eurocopa de Portugal.

El astro luso mantiene a sus 31 años el hambre competitiva que le ha llevado a lo más alto del futbol mundial y que se refleja en los títulos y goles conseguidos. Sus 51 tantos en 48 partidos con su club y sus tres goles en la Eurocopa con Portugal, hablan por sí solos de un goleador incansable que logra su segundo galardón UEFA tras el conseguido en 2014.

Esta distinción acompañará en su museo personal a su trofeo FIFA al mejor jugador del año en 2008, trofeo que se asoció con el Balón de Oro dos años después, sus cuatro Botas de Oro (2008, 2011, 2014 y 2015) y sus tres Balones de Oro (2008, 2013 y 2014).

Su palmarés está igualmente repleto de títulos a nivel de clubes, a los que añadió esta temporada su segunda Liga de Campeones con el Real Madrid, su tercera particular, y su primer y ansiado título con la selección portuguesa este verano en la Eurocopa de Francia.

Sin embargo, el camino hacia ambos títulos no fue fácil y en él se encuentran grandes momentos de lucidez, como su triplete al Wolfsburgo que rescató al Real Madrid en la Liga de Campeones, pero también algunas sombras, como sus problemas goleadores a inicios de temporada.

La llegada del técnico francés, Zinedine Zidane supuso un balón de oxígeno para la plantilla y para un Ronaldo que no llegó a sentir un gran feeling con Benítez. Un nuevo “Clásico”, en el que el Real Madrid asaltó el Camp Nou con un tanto a última hora del portugués, sirvió de punto de inflexión para el equipo, que remontó una gran diferencia de puntos con el Barcelona pese a no llevarse el título final en la última jornada.

En la champions, su rival, el mismo que dos temporadas atrás: el Atlético de Madrid. En la final disputada en Milán, Ronaldo no tuvo suerte durante el tiempo reglamentario y posterior prórroga, en los que el Real Madrid y el Atlético firmaron unas tablas que llevarían a los penaltis.

Convencido de anotar el penalti decisivo, Cristiano decidió lanzar el último penalti que, a la postre, certificó la Undécima Copa de Europa del club blanco.

La consecución de este título, no fue suficiente para el de Madeira, que tenía entre ceja y ceja un título con Portugal, esquivo desde la final perdida en 2004 ante Grecia en su tierra.

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