Home > Columnas > Quejas, negativismo y…

Tomo ideas del blog familiaactual (ace 16/06/16)  que nos pueden servir. Señala que a veces nos quejamos demasiado, gastamos demasiada energía en lamentos y protestas. Pero el uso de estas quejas con frecuencia no consigue otra cosa que gastar energía. Ordinariamente son quejas que hacemos porque hace calor o frío, porque llueve, porque Internet va lentamente o se acabó la batería del celular, etcétera; son quejas que sirven para ponernos de mal humor, para agriar nuestro carácter y, en fin, para pasarlo mal…

¿Y si no nos quejáramos tanto? ¿Qué pasaría? Eso quiso saber el grupo americano de rock Black Rebel Motorcycle. Y Leah Shapiro junto a mil personas más se comprometieron a estar un mes entero sin quejarse. El proyecto dio resultado: las personas que lograron desterrar las quejas echaron fuera de su mente los pensamientos negativos, con lo que, afirman, fueron más felices. Bueno…

Hace un tiempo, el famoso filósofo Julián Marías proponía en un artículo publicado en ABC de Madrid un tema paralelo, proponiendo el espíritu positivo como forma de afrontar el mal. Así contrapone a “lo que podríamos llamar el espíritu negativo o ‘negativismo’, que busca, casi siempre con afán, el lado peor de las cosas, lo que les falta, lo que disminuye su realidad, las manchas que las afean. (…) Y lo que entonces pasa es que la atención se concentra sobre todo en lo negativo, lo lamentable, lo malo”.

Recuerda lo anterior nuestro caso, ese negativismo que a veces fluye, sosteniendo que todo está mal, nada hay bueno… todo tiene un precio y seguro que detrás de una buena persona o una buena acción hay algo oscuro. Y visto así, parecen concluir que estando las cosas tan mal, ¿qué importancia tiene lo que uno haga en su trabajo, en su familia? Esto, me señalan, puede detectarse en algunos columnistas, líderes de opinión. Es también lo más cómodo…

Algunas noticias y comentarios diarios, con la difusión de violencia –y con detalles innecesarios- por los medios (prensa, TV, Internet…), influyen en el crecimiento de un  pesimismo paralizante. Recientemente alguien recordaba que, ante la difusión de  hechos ciertamente reales, hemos escuchado o leído comentarios de este estilo: “la violencia generalizada que nos acorrala… este país es una jungla… todos vivimos asediados…”. Y, como consecuencia, por esta difusión de la violencia, frecuentemente innecesaria y detallista, morbosa –no es que no se dé la necesaria información- crece el pesimismo; y se debilita a la sociedad y facilita la violencia. Es problema de siempre, pero actualmente los medios de comunicación pueden contribuir más eficazmente.

Y también cualquiera es responsable de esta transmisión de noticias y comentarios negativos. El pesimista –transmisor innecesario de hechos violentos- da el mensaje de que no se puede hacer nada contra la violencia, la corrupción. Y pasan la idea de que este es un país colapsado, que se muere… se promueve el pesimismo, se hace mucho daño. Y es injusto.

Esta cultura de la queja invita a la pasividad. Y es como un suicidio social. No lo permitamos.

 

3 Responses

  1. Oscar Enrique Alvarado

    Me encuentro en el departamento de Santa Rosa, aquí en Taxisco nació el Dr. Juan Jose Arévalo, es un héroe para muchos, una figura monumental en toda América, pero recientemente en un trabajo sobre su personalidad, en la Historia General de Guatemala en el tomo VI, el autor no le concede nada positivo, por el contrario fue el culpable de todo lo malo. Quiero decirle a la persona que escribió dicho trabajo que no conoce las obras del Dr. Arévalo. Ojalá el magisterio nacional retome con seriedad este estudio y traslade a los alumnos una visión objetiva de tan ilustre ciudadano.

  2. Marantomo

    Las quejas siempre existirán y moderadamente sirven de desahogo al alma y son motivo de relativa salud. Siempre han existido enfermedades para quejarse por no mencionar otras causas de quejas, si hay habitantes en otros planetas seguro que también se quejarán.

  3. Santis

    Definir los problemas es el primer paso en la búsqueda de soluciones. Observar, analizar y definir no es expresión de negativismo o positivismo. Es más bien aplicar racionalidad en vez de ingenuidad. Esconder la cabeza en la arena o aislarse del mundanal ruido es sin duda un estilo de vida, pero posiblemente poco propicio para quienes buscamos mejorar la calidad de vida de nuestras sociedades.

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