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Guatemala, el país latinoamericano con más pobreza crónica

Le siguen Honduras y Nicaragua con las tasas más altas; contrasta Uruguay

Guatemala es el país con mayor porcentaje de pobres crónicos en Latinoamérica y el Caribe, de acuerdo con el libro Los olvidados, pobreza crónica en América Latina y el Caribe que será publicado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial.

En el texto, los autores Renos Vakis, Jamele Rigolini y Leonardo Luccheti, resaltan que entre 2000 y 2012, y pese a ser una de las regiones más desiguales del mundo, las disparidades se redujeron sustancialmente.

El documento indica que al 2012, uno de cada cinco latinoamericanos ha sido crónicamente pobre desde el 2004, mientras que en Guatemala ese porcentaje se eleva a uno de cada dos guatemaltecos. Se define como pobres crónicos a aquellas personas que siempre han estado debajo del umbral de pobreza.

A nivel regional, en Latinoamérica y el Caribe hay más de 130 millones de personas pobres crónicas y la buena noticia es que, también, de cada 100 pobres en 2004 la mitad salió de la pobreza. en contraste, alrededor de 8% de los no pobres cayeron en esa situación.

La pobreza crónica varía considerablemente entre países. Uruguay, Argentina y Chile ostentan las cifras más bajas, con tasas de alrededor del 10%, mientras que en el otro extremo se encuentran Nicaragua, Honduras y Guatemala con los indicadores más altos de pobreza crónica que fluctúan entre 37% en Nicaragua y 50% en Guatemala, considerablemente mayores que el promedio regional de 21%.

Las explicaciones

Encontrar las respuestas al por qué de la pobreza resulta tan variado, que no hay un patrón definido. La geografía y el contexto caracterizan en gran medida la pobreza crónica, resalta el estudio. Parece variar considerablemente tanto entre los países latinoamericanos como al interior de estos, ya que en algunas regiones se presentan tasas de incidencia mayores al 60% mientras que otras, menores al 10%.

Por ejemplo, en Brasil, Santa Catarina tiene una tasa de pobreza crónica de aproximadamente el 5%, que es más baja que el promedio de esa nación del 20% y se acerca a la media de Uruguay, el país con mejores resultados en la región. Por el contrario, cerca del 40% de los habitantes de Ceara son crónicamente pobres, el doble que el promedio nacional y comparable con Honduras, uno de los países con los índices de pobreza crónica más elevados de la región, el segundo después de Guatemala.

Diferencia geográfica

A pesar de que las tasas de pobreza crónica son mucho más elevadas en las áreas rurales, esta condición es un problema que afecta tanto a los centros urbanos como al medio rural. En al menos cinco países de la región, el número de pobres crónicos urbanos supera el número de los pobres crónicos rurales (Chile, Brasil, México, Colombia y República Dominicana) y en muchos otros países el número de pobres crónicos urbanos y rurales es aproximadamente el mismo. Y ejemplifican de nuevo a Brasil donde por cada pobre crónico rural hay dos que viven en zonas urbanas.

Y resaltan que los pobres crónicos rurales, en promedio, viven en peores condiciones que los pobres urbanos. Quienes residen en áreas urbanas suelen tener oportunidades económicas relativamente mejores. Además los jefes de hogar en las zonas urbanas crónicamente pobres, cuentan con seis años de escolaridad, en promedio, dos años más que sus contrapartes rurales. Y las familias urbanas tienden a ser más reducidas.

El impresionante crecimiento económico de la década del 2000 no fue de gran ayuda para los pobres crónicos por dos motivos, explica el estudio. En primer lugar, los países con las tasas más altas de pobreza crónica fueron los que menos crecieron. “Por ejemplo, Guatemala creció menos del 1% al año y aproximadamente el 50% de la población inicialmente pobre permaneció en la pobreza en 2012”, explica.

Agrega que “en el otro extremo, Panamá experimentó un crecimiento de 6% anual y el 20% de la población permaneció en la pobreza entre los años 2004 y 2012”.

Y el segundo factor, es que los hogares crónicamente pobres tienden a ser más pobres que los hogares originalmente pobres que lograron escapar de la pobreza, lo cual significa que el crecimiento económico no fue suficiente para sacar a los pobres crónicos de la miseria.

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Limitantes: Los ingresos

Según el análisis, los ingresos laborales representaron el factor impulsor más importante detrás de la fuerte reducción de la pobreza registrada entre 2004 y 2012. “Lamentablemente, al parecer los pobres crónicos enfrentan barreras más serias para ingresar a la fuerza laboral, y dependen relativamente más de ingresos no laborales. Asimismo, son más activos en sectores de baja productividad o de subsistencia”.

Los hogares crónicamente pobres cuentan con un 20% menos de recursos humanos que generan ingresos, que el resto de núcleos familiares. En contraste, no parece haber una gran diferencia en el número de personas que perciben ingresos laborales en los hogares que nunca han sido pobres y aquellos que lograron salir de la pobreza.

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