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El legado de Hans (2)

MEMOS A LA GERENCIA

Disculpen que vuelva a tratar el tema del fallecimiento de nuestro hijo Hans, pero, debido a los comentarios que he recibido sobre el artículo publicado el 17 de julio, me veo casi obligado a hacerlo… como el foco principal de los comentarios ha sido lo relacionado con el “perdón”, vuelvo a escribir el siguiente texto:

Los amigos que Hans hizo durante su paso por este mundo y, por supuesto, nosotros sus familiares, queremos que la inmolación de Hans sea aprovechada para   que la violencia en Guatemala termine “de una vez por todas” y es por ello que los invitamos a que todos, “en lo personal”, nos comprometamos a perdonar “de verdad” a todas aquellas personas que creamos que nos han hecho algún tipo de daño… en nuestro caso, desde ya, estamos pidiendo a Dios que nos ayude a aceptar y no a tratar de explicarnos la muerte de Hans y también estamos pidiendo para que las personas que hayan cometido este horrendo acto criminal se arrepientan para poder tener acceso a la misericordia de Dios. Los sacerdotes que nos han acompañado durante los últimos días han elevado sus oraciones tanto por el eterno descanso de Hans como por quienes cometieron el crimen.

Expandiendo el contenido del mismo, quisiera exhortar nuevamente, y con más vehemencia, a que todos y cada uno de nosotros hagamos el firme propósito de “perdonar” a todos aquellos que, en una u otra forma, nos hayan ofendido. Todos nosotros, los miembros de la familia, hemos decidido no solamente hacerlo sino a pedir por el arrepentimiento auténtico y honesto de los que hayan cometido el crimen. Varios de nuestros amigos tienen propuestas muy concretas para alcanzar la paz sostenible y, con ello, elevar la dignidad y nivel de vida de nuestros compatriotas. Nosotros quisiéramos comenzar una “cruzada” para que todos, en lo íntimo de nuestro ser, pidamos por “erradicar” la violencia por medio del perdón, el trabajo y la oración.

Al contemplar todas las fotografías que conservamos de nuestro hijo Hans, me consuela apreciar su “eterna sonrisa” (producto de siempre haber hecho las cosas bien y para el bien). Uno de los mensajes que recibimos de uno de sus amigos fue: “En un partido de fut, cuando estaba jugando de portero, y por un error de mi parte me metieron un gol… todo mundo me reclamó; Hans también lo hizo, pero sus palabras fueron: “La fregaste, pero, no te preocupés, si nos empeñamos lograremos ganar”.

La diversidad, tan propia de nuestro pueblo, es “un algo” que debemos valorar mucho… es “un algo” que debemos “aprovechar”… pero la diversidad exige, entre otras cosas, que aceptemos la necesidad de ser “empáticos” … que aceptemos que es más necesario comprender que pedir ser comprendidos… esto, sin embargo, no quiere decir que aceptemos cualquier cosa simplemente porque alguien más la propone…

Les quiero solicitar, entonces, que elevemos una oración para que, por medio del perdón y el trabajo logremos erradicar la violencia… que el ejemplo de Hans sea el estímulo que nos mueva… su integridad, perseverancia, nobleza de vida y disposición al perdón deben prevalecer.

A todos nosotros nos consuelan sus muestras de solidaridad y la certeza de que ¡ya está con Dios!

José (Chepe) Ascoli

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