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La trata de personas se duplicó en un año

Aún no se realizan suficientes esfuerzos contra este mal

Los datos que arroja el Informe de situación de la trata de personas en Guatemala durante 2015, presentado por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH)  son alarmantes: el Gobierno identificó a 673 víctimas de la trata en 2015, un aumento de 234% contra las 287 víctimas reportadas en 2014.

De este total, por lo menos 456 eran mujeres y niñas, en comparación con 106 el año anterior, y 217 víctimas de la trata eran hombres y niños, incluyendo al menos a 174 varones por trabajo forzoso, un aumento de 26 en comparación con 2014.

O sea que por cada 100 mil habitantes, se detectó a cuatro víctimas de trata y aproximadamente dos de estas son detectadas al día. Sin embargo, de acuerdo con informes de la ONU, podría haber 20,190 víctimas de trata de personas aún no identificadas por las autoridades.

Esto se debe a que Guatemala es un país de origen, tránsito y destino para hombres, mujeres y niños sometidos a la trata, con fines de explotación sexual y trabajo forzoso, así las mujeres, niñas y niños guatemaltecos son utilizados con fines de explotación sexual dentro del país, pero también en México, Estados Unidos, Belice y otros países.

Además, los turistas sexuales, predominantemente de Canadá, Estados Unidos y Europa Occidental, aparte de hombres guatemaltecos participan en la trata con fines de explotación sexual de menores, aparte de que hombres, mujeres y niños guatemaltecos son víctimas de trabajo forzoso dentro del país, con frecuencia en la agricultura y el servicio doméstico, así como también en la industria de la confección, pequeños negocios y sectores similares en países vecinos, coincide un informe sobre el tema, emitido por la embajada de los Estados Unidos.

Este documento amplía que la servidumbre doméstica en Guatemala a veces se produce a través de los matrimonios forzados y la población indígena guatemalteca es especialmente vulnerable a este tipo de delitos.

Por ejemplo, se explota a los niños guatemaltecos forzándoles a mendigar y vender en las calles, en particular en la Ciudad de Guatemala y a lo largo de la zona fronteriza con México, lo que con frecuencia es propiciado por miembros de la familia del niño, quienes los “alquilan” por día, facilitando su explotación.  Las autoridades colaboraron para identificar y rescatar al menos a 135 niños en el trabajo infantil forzoso en la capital.

Por otro lado, las organizaciones criminales, incluyendo las pandillas, explotan a las niñas en el tráfico sexual y coaccionan a los hombres jóvenes en las zonas urbanas para vender o transportar drogas y cometer extorsiones.

De igual forma, algunos migrantes latinoamericanos que transitan por Guatemala en ruta hacia México y Estados Unidos son sometidos a la trata sexual o trabajo forzoso en estos países.

Lamentablemente, el Ministerio Público no identificó la edad del 48% de las víctimas de trata. Esta falta de registro acerca de las edades de las posibles víctimas representa un obstáculo para tener claridad sobre las poblaciones con mayor vulnerabilidad, lo cual también dificulta la respuesta institucional.

Lo que sí pudo determinarse, es que en 2015, Quiché fue el segundo departamento que más denuncias de trata de personas registró (después de Guatemala), pero únicamente dos casos fueron presentados para su judicialización.

Situación similar sucede en Escuintla y Sacatepéquez, pues son departamentos que respectivamente registraron 20 y 14 denuncias por trata de personas durante 2015, pero no consignaron ninguna judicialización durante el mismo año.

Porosidad fronteriza

Un punto ciego migratorio es aquel paso de frontera no autorizado por el Estado, donde pueden pasar personas sin control migratorio, así como el ingreso o salida de mercadería sin el pago de impuestos; estos lugares facilitan a la delincuencia organizada realizar todo tipo de actos sin ser vistos por las autoridades.

Según el Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua-11), en la frontera entre México y Guatemala existen 704 puntos ciegos que son utilizados como paso de migrantes, lo que se convierte en un escenario perfecto para trasladar con facilidad a posibles víctimas de trata de personas.

Muchos de los puntos ciegos migratorios en la frontera guatemalteca están prácticamente a la vista de cualquier persona y a pocos metros de las oficinas de la PNC y la DGM.

Solo el 33% de los funcionarios de la Dirección General de Migración y la Policía Nación Civil entrevistados por la Defensoría de Personas Víctimas de Trata de la PDH, manifestó que sí tiene conocimiento de estos puntos, en tanto el 52% indicó desconocerlos; y un 15% no respondió.

Los funcionarios de la DGM indicaron que el control de dichos puntos es responsabilidad de la Policía Nacional Civil y afirman que no cuentan con medidas de control, ni tienen recursos para realizar los patrullajes correspondientes (vehículos y combustible).

Esfuerzos débiles

Una de las conclusiones de ambos informes es que el gobierno no cumple plenamente con las normas mínimas para la eliminación de la trata de personas; sin embargo, está realizando esfuerzos significativos para lograrlo, pues aumentó las investigaciones relacionadas con la trata, los enjuiciamientos y condenas, aunque solo obtuvo una condena por tráfico de trabajo forzoso, en comparación con cuatro en el 2014.

Como casos particulares se cita que las autoridades progresaron en un importante caso de trata de personas que implica al hijo de un exmagistrado, que ha permanecido en la fase previa al juicio durante varios años; un tribunal de apelaciones revocó la absolución de un exconcejal, cómplice en la compra de videos que mostraban actos sexuales de un menor; y el gobierno aceleró el caso de los dos jueces que fueron acusados de absolver injustamente a un influyente funcionario acusado de trata sexual. Sin embargo, no condenó penalmente a los funcionarios por complicidad.

La Secretaría contra la Violencia Sexual, la Explotación y la Trata de Personas (SVET) sostuvo la coordinación gubernamental en iniciativas contra la trata, incluyendo el apoyo a las redes a nivel departamental y planes de acción concretos para hacer frente a la prevención y financiamiento de emergencia para los refugios, a pesar de los recortes de fondos de todo el gobierno, pero este no asignó un presupuesto específico para proteger o proporcionar servicios especializados para las víctimas de trata.

En otros esfuerzos, las autoridades del Ministerio de Trabajo implementaron un protocolo para identificar posibles víctimas de trata de explotación sexual y de trabajo forzoso durante las inspecciones de Trabajo, y el Gobierno aumentó la capacitación del personal y policías en las clínicas de la violencia sexual en los hospitales públicos para facilitar la identificación de las víctimas de trata.

No obstante, los funcionarios tuvieron dificultades para reconocer la servidumbre doméstica y otros tipos de trabajo forzoso que no impliquen redes delictivas, por lo que las víctimas de estas formas de trata es poco probable que fueran identificadas o referidas a los servicios de protección.

Refugios ineficientes

Durante 2015 se albergaron 275 víctimas de trata de personas, correspondientes al 40% del total identificadas, en nueve albergues de cuatro instituciones, tanto gubernamentales como no gubernamentales.

Pero tanto la calidad, como la disponibilidad de servicios especializados para las víctimas siguen siendo insuficientes y el gobierno no refirió a la mayoría de las víctimas para recibir asistencia. Los funcionarios finalizaron un protocolo de protección de las víctimas en 2015 para guiar a las agencias de gobierno que ofrecen asistencia a las víctimas, pero no se puso en práctica durante el período del informe.

La legislación guatemalteca establece que los jueces deben referir a las víctimas a los refugios públicos o privados, lo que sucedió en 249 y la mayoría fueron niños; sólo siete hombres adultos recibieron servicios residenciales. Pero los jueces a veces refieren a los niños víctimas con sus familias, dejándolos un poco vulnerables a volver a la trata.

En cuanto a las víctimas repatriadas, podrían ser referidas a los servicios, pero las autoridades no investigan para ver indicadores de trata entre el gran número de guatemaltecos devueltos desde el extranjero, incluidos los niños migrantes no acompañados.

 

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