Home > Columnas > La paradoja de Fermi

Una paradoja es una contradicción aparente, un juego de contradicciones que aparentan no tener solución, por ejemplo, la paradoja del hotel infinito, donde un hotel de infinitas habitaciones se llena con infinitos huéspedes, pero puede aceptar más, porque, aunque esté lleno, es infinito.

Se llama “paradoja de Fermi” a una pregunta que hizo Enrico Fermi -premio Nobel de Física 1938-, a sus colegas durante un descanso, en 1950, cuando trabajaban en Los Álamos, en el proyecto Manhattan. Estaban comentando una publicación sobre ovnis que había aparecido en un periódico local, cuando, de pronto, Fermi dijo –“¿Dónde está todo el mundo?” – a lo que los demás entendieron que cuestionaba dónde están los extraterrestres, porque no se ven por ningún lado. Fermi había ganado el Premio Nobel por su demostración de la existencia de nuevos elementos radiactivos producidos por la irradiación de neutrones, por lo que era muy respetado y si hacía una pregunta valía la pena discutirla. Según él, si hubiera civilizaciones inteligentes en la galaxia ya deberían estar aquí, porque habrían conquistado todos los planetas. Pero como no están, concluyó que no existen o que se han autodestruido.

Sus partidarios asumen que cualquier civilización avanzada buscaría nuevos recursos y colonizaría su propio sistema estelar y luego los circundantes.  Estimaron -quién sabe sobre qué bases- que el tiempo que tardaría una civilización en colonizar la galaxia sería de unos 50 millones de años, un tiempo relativamente pequeño a escala geológica.

Por otra parte, los críticos de esta paradoja contraatacan diciendo que las civilizaciones extraterrestres pueden existir, pero no ser invasivas. Asimismo, podrían no usar radio para comunicarse.  O podría ser que usaran una esfera de Dyson, que, en teoría, es una envoltura alrededor de una estrella, creada para guardar toda su energía. Podría ser que los recursos sean limitados incluso para una civilización avanzada y por eso no han llegado hasta aquí. También podría ser que deliberadamente no se comuniquen con otros seres, por temor o autoprotección. Otro argumento muy lógico sería que su tecnología sea incompatible con la nuestra o que no hayan desarrollado tecnología como la que conocemos.

La paradoja de Fermi ocurrió hace 66 años, cuando el hombre no había llegado a la Luna, ni se habían descubierto planetas extrasolares. Hoy, la comunidad científica ha cambiado de mentalidad. Se sabe que hay miles de planetas alrededor de otras estrellas. Algunos de ellos podrían estar habitados.  ¿El hecho de que no estén aquí lo descarta? ¡No! Sería como descartar que hay esquimales en el Polo Norte porque nunca hemos visto ninguno en Guatemala.

Mi opinión, si usted me permite expresarla, es que la vida no es un fenómeno excepcional, como creemos hasta hoy, sino un evento común en el universo a una determinada escala. Sabemos que vivimos en un planeta común y corriente, que gira alrededor de una estrella común y corriente, y todo apunta a que la vida no es un fenómeno único, sino que florece en millones de planetas. Esa es mi proyección ponderada.

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